La chikungunya es catalogada como una enfermedad explosiva, que ya está en por lo menos diez estados del país y se teme una situación compleja y de alto impacto cuando se presente en estados como Jalisco y Nuevo León, en donde existe alarma y por ello se han activado todos los protocolos para su control.
A la fecha, en México se tienen corroborados por estudios de laboratorio mil 589 casos, pero por cada uno de ellos hay por lo menos otros cuatro afectados y el problema se duplica, porque el mosco Aedes Aeypti, que también transmite el dengue, está presente prácticamente en todo el territorio nacional.
El asesor médico del Cenaprece y consultor de la Organización Paramericana de la Salud (OPS), Eric Saúl Raga Sarabia, reconoció que la expansión de la enfermedad ha sido muy rápida y agarró de sorpresa no solamente a México, sino a todos los países de Centroamérica y su comportamiento ha sido variable, en virtud a que se tiene conocimiento del fallecimiento de personas afectadas por esa enfermedad pero que tenían otro padecimiento.
“El problema es que esa enfermedad, al igual que el dengue, afecta a todos, pero es más evidente en niños, ancianos y en quienes tienen enfermedades crónico-degenerativas, como diabetes e hipertensión, que lleva a desestabilizar y presentar desenlaces fatales”, indicó.
Por ello, dijo que el Cenaprece ya trabaja en una investigación relacionada con el número de pacientes fallecidos, en los que la chikungunya haya tenido participación.
Entrevistado en el marco del Taller «Fiebre chikungunya», que realiza el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) en esta ciudad y que reúne a especialistas de todo el país, definió la enfermedad como explosiva, la cual se detectó en Chiapas en agosto del año pasado en los límites con Guatemala, en el municipio de Suchiate, en pacientes con todos los síntomas –fiebre alta, dolores articulares, de cabeza y otros–, aunque el primer caso fue corroborado y certificado hasta el 5 de noviembre y en la actualidad está en por lo menos diez entidades y ya ha llegado a Estados Unidos.
Explicó que al tener el vector –Aedes Aegypti– que también transmite el dengue, se tiene un doble problema, porque éste “se está adaptando muy rápidamente y al igual que el dengue, llegó para quedarse”.
Aunque descartó que las autoridades de salud hayan sido rebasadas, el funcionario del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades, dijo que se ha tenido problemas con los reactivos para certificarlos y éstos han sido aportados incluso por la OPS.












