Ch’ulelal, libro de cuentos siniestros

La obra fue presentada en días pasados en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (Celali). Elio Henríquez / CP
La obra fue presentada en días pasados en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (Celali). Elio Henríquez / CP

La escritora tsotsil, Cristina Patishtán López, afirmó que su libro titulado Ch’ulelal (espíritu, alma), está integrado por seis cuentos “siniestros”, en los que el personaje “se presenta como un ser ancestral monstruoso que no tiene forma ni edad”.

Agregó que “es un ser que puede trasladarse en las diferentes dimensiones espaciales que quiere para entrar en el cuerpo de los personajes, absorber y destruir lo que tienen otros personajes débiles; hacerlos suyos, entrar como si fuera su casa”.

A propósito de la presentación de la obra reiteró que “desde la literatura veo a Ch’ulelal en estos cuentos como un personaje siniestro.

En el primer cuento, por ejemplo, abordo dos líneas argumentales: cómo un personaje vive esta experiencia de los sueños en los que es visitado por un ser, pero luego viene otra línea que nos presenta cómo estos seres monstruosos, siniestros están en el cuerpo de un personaje que pueden ser los curanderos tradicionales, los brujos que tienen los atributos de trasladarse en las dimensiones del sueño y además transformarse en animales para causar daño”.

Temas

La autora originaria de Chamula manifestó que en otro de los textos habla de “la historia de cómo las mujeres en zonas rurales salen de su comunidad y todo lo que enfrentan: la discriminación, cómo llegan a vivir en la ciudad y el trabajo que implica asentarse en un lugar que no es la comunidad.

Aborda también la forma no común de que una mujer decide casarse, sino estudiar, porque también vivimos en una sociedad en la que el matrimonio a muy temprana edad es normal en las comunidades e incluso desde niñas y en contra de su voluntad”.

En otro de los cuentos habla de “cómo desde una niña es tratada una mujer cuando recibe el don de curar porque otros personajes que también poseen el don pueden arrebatárselo a los más débiles”.

Abundó: “en ese cuento mostré cómo estos personajes que tienen el atributo pueden saber a quiénes se les han otorgado ciertos dones y pueden llegar para despojarlos de alguna forma; cuando de pronto una niña comienza a enfermarse, los curanderos dicen que tenía un don e iba ser curandera y pareciera que entran para curarla, para ayudarla, pero en realidad lo hacen con el objetivo de arrebatárselo desde otro nivel espacial que es el sueño, otra dimensión que habitamos, que personas comunes no vemos”.

Patishtán López expresó que en otro texto “vemos una transformación temporal del Ch’ulelal retomando el primero que es antiguo y no se distingue con ropa. Ese ser no se ve como una persona dentro del cuento”.

Señaló que “en las comunidades en las que vivimos suceden muchas cosas que no alcanzamos a comprender porque son incomprensibles y tampoco alcanzamos a escribir lo que sucede en nuestra vida cotidiana y contexto. Lo que contiene Ch’ulelal es sólo una parte de nuestra realidad, de lo que alcanzamos a sacar, de lo que vivimos y escuchado, de lo que le pasa a nuestros compañeros como nos han contado. Nuestros padres y abuelos, tíos, nos contaban cuentos de tradición oral. Lo que estamos haciendo ahora tiene que ver con las estructuras y ciertos elementos”.

Al presentar la obra en días pasados en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (Celali), la escritora y dramaturga Damaris Disner, afirmó que Ch’ulelal “es un libro arte objeto que tiene espíritu. Es un referente en la narrativa”.

Señaló que “adentrarte al misticismo tsotsil de la mano de Cristina te retará cuestionarte sobre las fuerzas invisibles que te rodean o te habitan, en espera de la oportunidad para manifestarse, si tú se lo permites”.