Científicas indígenas, ni el 1 % de la comunidad

Hay retos persistentes para construir una trayectoria. Diego Pérez / CP
Hay retos persistentes para construir una trayectoria. Diego Pérez / CP

Pese a que en México las mujeres representan cerca del 37 % de la comunidad investigadora, la presencia de las científicas de pueblos originarios no llega ni al 1 %, así se expuso en el conversatorio “Científicas indígenas”, organizado por el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) en el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas.

En el evento estuvieron presentes tres académicas indígenas: Viridiana Jiménez Posada, doctora en desarrollo rural; Isabel Palestina González, especialista en ciencias ambientales, y Liliana Peraza Ojeda, posdoctorante de Ecosur, quienes relataron los retos persistentes para construir una trayectoria.

Retos

Entre los retos mencionados estuvieron las dificultades de cambiar de contexto al momento de estudiar. Isabel Palestina recordó, por un lado, el cambio de alimentación, pero también el afrontar la inseguridad que “se vive más a flor de piel” en las ciudades.

Por su parte, Liliana Peraza mencionó las limitaciones relacionadas al aspecto económico, las cuales llegan a influir en la posibilidad de continuar una formación universitaria. En ese sentido, Viridiana Jiménez señaló que, en ocasiones, como en su caso, la falta de recursos se refleja en las horas de tránsito para llegar a los centros educativos.

Liliana Peraza detalló que las mujeres indígenas, además de la desigualdad, también padecen el acoso y la desacreditación por razón de género. Agregó que se internaliza el silencio y por lo mismo no se expresan las inconformidades.

Desacreditación

Sobre la desacreditación, Isabel Palestina recordó el caso específico de una publicación que ella había redactado en inglés, lo cual provocó críticas por parte de un académico varón con trayectoria, que le cuestionó la decisión del idioma. Su argumento fue que se debía al pueblo y tenía que escribir en español.

Palestina considera que la acción fue un intento de “disciplinarla”. “Creen que no somos capaces de dirigir nuestras propias carreras”, expresó la académica, quien agregó que los resultados expuestos en la publicación ya los había divulgado de manera aterrizada en las escuelas de su municipio. “Con la gente de mi pueblo, con un trato directo de tú a tú”.

Liliana Peraza puntualizó que los centros académicos “tienen un aire patriarcal muy intenso, muy fuerte”, por lo que “de pronto pareciera que incluso entre las mismas mujeres nos diferenciamos por nuestro origen social, cultural y geográfico”.

Políticas públicas

Tanto Liliana Peraza como Isabel Palestina, coincidieron en que las políticas públicas para incentivar la investigación deben iniciar desde la infancia, creando entornos seguros.

Asimismo, mencionaron que estas políticas públicas no deben aplicarse únicamente a los pueblos originarios, sino a todas las sociedades “subalternizadas”, como los propios barrios desprotegidos dentro de las zonas urbanas, “donde personas de ambos sexos son relegados”.

En ese sentido, Liliana Peraza recalcó la importancia de las políticas públicas también al interior de las instituciones, señalando que “si bien, se han creado, desde mucho tiempo atrás, becas para poder tener acceso a la universidad o a alguna institución, no basta con abrir la puerta si dentro siguen pasando situaciones de exclusión y discriminación”.