En las últimas semanas la afluencia a negocios de diferentes giros ha mermado ante la insistencia de las autoridades de salud a la población de quedarse en casa, para contener un contagio comunitario del coronavirus. Afortunadamente muchas personas han seguido las recomendaciones.
Sin embargo, esta situación terminará por afectar económicamente sobre todo a los pequeños negocios, por ejemplo los de venta de alimentos, que sin duda se verán forzados a cerrar sus y terminar con fuentes de empleo, como ya fue el caso de Antonio Robledo, quien a pocos meses de comenzar su proyecto, tuvo que cerrar su cafetería.
Refirió que en octubre del año pasado, en la colonia Bienestar Social, con una inversión de casi medio millón de pesos.
Al paso de las semanas la afluencia de clientes fue incrementando, cada vez recibía más personas, convirtiéndose así en un punto de reunión de la colonia y de la zona.
Dijo que el cierre de operaciones representó también una fuerte pérdida e inversión, ya que tuvo que desechar mucha de la comida que tenía y dio un apoyo económico a sus tres trabajadores por el tiempo trabajado; sin tomar en cuenta que seguirá pagando impuestos.
Contó que en las últimas dos semanas los clientes fueron disminuyendo más y más; además uno de sus empleados le manifestó que tenía cierto temor de seguir laborando, porque deben tener contacto con muchas personas y para trasladarse tenía que usar colectivos, por lo que decidió renunciar.
Añadió que por la contingencia y las recomendaciones que han emitido las autoridades de salud, de evitar la aglomeración de personas, decidió cancelar varios eventos que tenía programados para las próximas semanas, talleres de artes plásticas, presentaciones de libros y otros.
Mencionó que su idea es convertir la cafetería en un centro cultural, pero desafortunadamente la situación viene a truncar ese objetivo por tiempo indefinido.
Medidas preventivas
Aunque tomó medidas como ofrecer gel antibacterial a todos los clientes y dar algunas recomendaciones de prevención, lo cierto es que si llegaba alguien con síntomas respiratorios terminará por incomodar a los demás clientes, “y pedirles que se vayan o que no entren no sería tan favorable para el negocio”.
Ahora la opción es implementar algunas estrategias para no perder presencia en redes sociales como Facebook e Instagram, como “Cafetería la Casa de la Tía Aidita”, ya que planea una vez pasada la contingencia volver abrir, pero sabe que no será lo mismo, literalmente tendrá que empezar de cero; reinaugurar y colocarse en la mente de la gente.
Al igual que Antonio Robledo, se proyecta que sean cada vez más los pequeños negocios que deban cerrar debido en parte al cese de otras instituciones y empresas que compraban con ellos, o bien por el temor a que los espacios públicos se conviertan en un riesgo en determinado momento.












