La cirugía plástica va más allá de los cambios físicos y la apariencia, pues también puede contribuir a aliviar molestias, recuperar funciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes, destacó Carlos Alexander Roblero Rivera, cirujano plástico, estético y reconstructivo.
El especialista explicó que esta rama de la medicina comprende una amplia variedad de procedimientos, desde intervenciones reconstructivas por malformaciones congénitas o lesiones, hasta cirugías estéticas en rostro, senos y abdomen, así como injertos capilares y tratamientos para modificar distintas partes del cuerpo.
Casos
Como ejemplo del impacto de estas intervenciones, recordó el caso de una paciente a quien se le realizó una reducción de senos durante su formación como residente.
Al reencontrarse con ella un mes después de la operación, la mujer le comentó que habían desaparecido los dolores de espalda y hombros que padecía, además de que podía desplazarse con mayor facilidad y se sentía mejor con su apariencia.
La experiencia, relató, le permitió comprender que los beneficios de la cirugía plástica no se limitan al resultado visual, sino que también pueden reflejarse en el bienestar físico y emocional de quienes se someten a estos procedimientos.
Experiencia
Roblero Rivera realizó su especialidad en el Hospital General de México, donde tuvo la oportunidad de ampliar su formación mediante rotaciones en países como Colombia, Brasil y Estados Unidos.
Estas experiencias, señaló, le permitieron conocer otras técnicas y perspectivas para el desarrollo de la cirugía plástica.
Innovación en procedimientos quirúrgicos
En el ámbito de la investigación, el médico destacó el desarrollo de un sistema de filtración de grasa utilizada en procedimientos de transferencia a glúteos, proyecto por el que obtuvo un primer lugar en investigación científica, según relató durante la entrevista.
La idea surgió durante una estancia de formación en Miami, Estados Unidos, donde conoció un sistema para el manejo de grasa antes de su transferencia.
A partir de esa experiencia, buscó mejorar el mecanismo mediante un modelo propio que requirió diversas pruebas y modificaciones hasta llegar a una versión funcional.
El dispositivo permite filtrar la grasa de manera automatizada, con el objetivo de reducir su manipulación durante el procedimiento y agilizar esta etapa de la cirugía.
De acuerdo con el especialista, el sistema también busca disminuir la presencia de sangre y medicamentos en la grasa procesada, así como contribuir a reducir el riesgo de complicaciones infecciosas.
Subrayó que la investigación es fundamental para perfeccionar las técnicas existentes, pues incluso los procedimientos que parecen habituales requieren ajustes y mejoras para obtener resultados adecuados y duraderos.
Valoración médica y actualización constante
Respecto a los riesgos, señaló que toda cirugía implica posibles complicaciones, por lo que la valoración previa es indispensable para determinar si una persona reúne las condiciones necesarias para someterse a una intervención.
Indicó que los pacientes deben proporcionar información completa y honesta sobre su estado de salud, los medicamentos que consumen y otros factores que puedan influir en la seguridad del procedimiento.
Finalmente, sostuvo que el futuro de la cirugía plástica dependerá, en buena medida, de la investigación y la actualización profesional.
Ante la aparición constante de nuevas técnicas y protocolos, consideró necesario que los especialistas mantengan una formación continua para mejorar los resultados y procurar la seguridad de quienes recurren a la cirugía plástica, tanto por razones estéticas como reconstructivas.












