Ciudadanos abandonan el uso de cubrebocas

Ciudadanos abandonan el uso de cubrebocas

Ante la entrada del semáforo epidemiológico en color amarillo, una parte de la población en Tuxtla Gutiérrez ha dejado de lado el uso del cubrebocas y con ello se corre el riesgo de un rebrote de Covid-19, por su rápida propagación al no utilizar este accesorio de protección.

En este sentido, un estudio realizado por el Nobel mexicano Mario Molina, Renyi Zhang, Yixin Li, Annie L. Zhang y Yuan Wang, destacó que el aire podría ser la mayor vía de transmisión del coronavirus.

Por ello resaltaron que el uso del cubrebocas es indispensable, luego de que las medidas de distanciamiento social y el lavado de manos son insuficientes.

En este sentido, tan sólo en el centro de la capital chiapaneca se ha observado que desde este inicio de semana, muchas personas no portan la mascarilla e incluso no guardan la sana distancia en las filas para comprar en comercios o realizar algún trámite en algunas dependencias de gobierno, en los bancos o empresas de telefonía.

Al respecto, las autoridades municipales han declarado que continúan con el exhorto para hacer valer el uso obligatorio de la protección de boca y nariz con este aditamento, además de que han donado en las campañas al menos 30 mil cubrebocas.

Hasta el momento, la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal no ha reportado ninguna sanción.

Ante este escenario, dentro de la entrada de la nueva normalidad, el tráfico vehicular ha incrementado gradualmente, provocando caos en las principales arterias, sobre todo en el primer cuadro de la ciudad.

El último reporte de las autoridades de tránsito señalaba que a pesar de la pandemia que se vive por el Covid-19, el tráfico vehicular no cesó en Tuxtla Gutiérrez, por lo que se habló de una afluencia del 60 por ciento, es decir, entre 100 a 150 mil carros, sin embargo, son 260 mil autos los que normalmente fluctúan en las diferentes arterias de la ciudad, que en su mayoría son particulares, sumados con los del servicio de transporte público, sector que tuvo que reducir su parque vehicular a un 50 por ciento.