Creadas durante el gobierno de Juan Sabines Guerrero, las ciudades rurales se constituyeron como un proyecto que buscaba disminuir los índices de dispersión poblacional en el estado, sin embargo a 10 años de haberse fundado la primera de ellas - Nuevo Juan del Grijalva-, muchas de las viviendas fueron deshabitadas, dejando a estos centros poblacionales casi en el total abandono.
La emergencia que ha generado la llegada de miles de migrantes a la Frontera Sur, abre el debate de que estos lugares (ciudades rurales), sean utilizados como refugios temporales, como lo han señalado algunos sectores de la sociedad a fin de reducir la tensión que ha generado la llegada de los indocumentados a ciudades como Tuxtla Gutiérrez.
Sobre el tema, la diputada local e integrante de la Comisión de Desarrollo Social y de Seguimiento al Cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en el Congreso Local, Carolina Elizabeth Sholé Gómez, consideró que los espacios que se les debe de dar a los migrantes, tienen que darse en los municipios donde esté el tránsito de estas personas, a fin de poder facilitar todos los procesos de permisos o investigación.
Añadió que serán las autoridades estatales y hasta las enfocadas a los derechos humanos, las que valoren si las ciudades rurales funcionarían como un albergue digno para los migrantes, más cuando existen otros sitios más seguros.
Es decir, hasta el momento las ciudades rurales no figuran -ni dentro de las mismas autoridades- como espacios que sean apropiados para albergar a miles de migrantes que, entre otras cosas, requieren del gobierno federal las atenciones básicas en salud, techo y alimentación.
A lo anterior se suma de que el Instituto de Población y Ciudades Rurales; fue una de las dependencias que desaparecieron en la pasada administración y actualmente el tema lo trae la Secretaría de Gobierno.
Llevarlos (migrantes) hacia las ciudades rurales podría implicar un gasto mayúsculo para las autoridades y, por ende, también para los representantes de dichos ayuntamientos, considerando que, en al menos 11 municipios de Chiapas ya se tiene la presencia de miles de migrantes que se albergaron de forma irregular y, en otros casos, están a la espera de sus trámites.
Geográficamente, estos lugares tampoco son tan viables para llevar y darles espacios a los Centroamérica debido a que, aunque hay muchas viviendas deshabitadas, tendrían que invertirse recursos para facilitar agua potable y energía eléctrica.
Presupuesto que no tiene contemplado el Congreso chiapaneco, no así en lo que corresponde a la emergencia que genera el arribo de los migrantes hacia la frontera sur.
En ese sentido, el poder legislativo informaba que para atender toda la crisis que hay con este fenómeno social se requerían de cinco mil millones de pesos.
Como contexto, se debe entender que en nuestro estado se tienen más de 19 mil localidades que albergan a menos de dos mil habitantes, complicando así la atención de los servicios básicos, uno de los compromisos internacionales que hay para el tema migratorio.
A esto se le suma que en las zonas donde se construyeron las ciudades rurales existe una alta población indígena, la cual también ha mostrado molestia con la llegada de migrantes y que, en algunos casos, no han permitido el ingreso de esta población. Los connacionales también demandan servicios básicos al gobierno estatal y federal.
Los lugares que han sido habilitados a lo largo de toda la franja fronteriza -que ahora incluye también a Tuxtla Gutiérrez porque ya se volvió un paso de migrantes-, se han buscado espacios que estén amplios, considerando que son cientos y, en otros casos, miles de personas las que esperan la respuesta positiva de un trámite, cuando las viviendas construidas en el gobierno de Juan Sabines apenas contaban con lo básico.
Lo accidentado de los terrenos también complica que los migrantes se puedan mover a estas zonas porque, entre otras cosas, también habría problema para generar electricidad en aquellas casas que quedaron en el abandono.
De las pocas situaciones que significan una ventaja, es que esto evitaría que los migrantes estén tan dispersos en el estado y que la concentración se daría sobre puntos más específicos.
Hoy tal parece que la ayuda que se les otorga a los migrantes en estos momentos, pasa los refugios temporales que se han instalados en ciudades en las que cuentan con capacidad para dar el apoyo, aunque ello ha generado una serie de posturas encontradas.












