Ciudades Rurales| una estafa

"El gobierno estatal anterior invirtió más de 500 millones de pesos en la edificación de la primera Ciudad Rural Sustentable ""Juan del Grijalva"", en Ostuacán, Chiapas, y un número no menor en publicidad para difundir el hecho calificado en su momento ""sin precedentes para la historia moderna de la entidad"".

El modelo, efectivamente nuevo para México, pero consuetudinario para países de Europa, trató de venderse a nivel nacional como un paradigma en materia de infraestructura que resolvería de tajo el problema de la dispersión poblacional.

Sin embargo el pillaje y la mala planeación de la Ciudad Rural ""Juan del Grijalva"", pronto comenzó a desencadenar animadversiones entre los beneficiados, cuando éstos se dieron por enterados que habían sido engañados: casas cuarteadas, desempleo, altas tarifas de luz, sólo por mencionar algunos lastres.

Se dijo que las Ciudades Rurales Sustentables contarían con viviendas, calles, servicios de calidad, escuela de educación básica con tecnología digital, alternativas de empleo y productividad, iglesias de credos diversos e incluso conectividad vía Internet, telefonía fija y celular.

Pero de todas estas bondades existen las más elementales y con precariedades que tienen en el abismo a los pobladores de esta región, muchos de ellos ya en el exilio por la incertidumbre de no poder mantener a sus familias.

En otra Ciudad Rural, Santiago El Pinar, el clima desolador también oprime a sus coterráneos. Se dice que en esta edificación ""moderna"", se carece de lo más primordial: el agua potable.

En su momento se ventiló que el vital líquido sólo llegaba cuando el entonces gobernador visitaba esta demarcación. El resto de los días, se dedican a caminar hasta más de 5 horas para encontrar el suministro.

La mentira salió a la luz pública en medios nacionales y estatales, cuando los ánimos se comenzaron a exacerbar y a oír las malas experiencias de los habitantes.

En sí no se cumplió con el objetivo: desarrollar espacios para el desarrollo integral, que mejoraran la calidad de vida de las personas; tampoco se cumplió en lo que respecta a la conservación y el uso racional de los recursos naturales.

De las Ciudades Rurales sólo hay de cierta una tesis: lucraron con el dolor ajeno para obtener recursos tanto del gobierno federal como de Organizaciones no Gubernamentales para fines netamente claroscuros.

Vale la pena indagar minuciosamente para conocer los arquitectos del cochinero.

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