"En octubre próximo se conmemorará el Día Mundial del Hábitat, en el que normalmente se replantea la necesidad de cuidar lo que permanece todavía de bosques en los entornos urbanos; lo anterior compete a todo el país pues no son pocas las ciudades que cuentan todavía con alguna reserva en sus periferias, como en Tuxtla, la cual está sometida a una presión demográfica cada vez mayor.
Proteger y gestionar los árboles y bosques situados dentro y alrededor de las ciudades necesita políticas e inversiones orientadas a ese fin que tiene todos los beneficios, pues no sólo garantizan protección contra los elementos, sino que además embellecen los entornos.
Los chiapanecos hemos visto ejemplos graves de lo que sucede cuando no se atiende esta situación, por ejemplo en el caso de la Sierra Madre, en donde no obstante haber habido interés de rehabilitar a través de la reforestación, los esfuerzos no han sido en la magnitud de la destrucción que por años se toleró en una vasta región que impacta no sólo a las pequeñas ciudades de la montaña sino incluso hasta en los esteros que están en el Pacífico con cúmulos enormes de azolve de tierra productiva convertida en problema al ser arrastrada por la fuerza de las lluvias.
Tuxtla no es ajena a esta situación. Hace unos días apenas -pero esto se repite cada temporada de lluvia- una avenida de agua tumbó la pared de la Escuela Telesecundaria ""Jaime Sabines"" e inundó esas instalaciones, esto porque la zona sur oriente no tiene una barrera que retenga el agua que baja por arroyuelos que crecen desesurada e intempestivamente. Y no se sabe en dónde golpearán las aguas la próxima vez.
Mejorar la calidad de los ambientes urbanos, de los bosques en las ciudades, mitiga el impacto de eventos meteorológicos graves, protege los edificios del viento violento y de las inundaciones, ayuda a las ciudades a ahorrar energía actuando como barrera y protección y como repelente frente al tiempo caluroso, dicen los que saben de esto, es decir investigadores de la ""Asociación de Colaboración en materia de Bosques"", de la que es miembro la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación.
Además, esos cinturones verdes son también un hábitat relevante para aves y animales pequeños y crean un oasis de diversidad biológica en un ambiente urbano, al que tal vez algún día volverían los cenzontles cantores silvestres de los que hablaban los abuelos que vivieron en esta ciudad.
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