Claroscuros en derechos humanos

"En el tema de los derechos humanos José Luis Soberanes, presidente de la Comisión encargada de velar por ellos, la CNDH, dice que México es ""candil de la calle y oscuridad de su casa"". El derecho a no ser encarcelado injustificadamente o torturado o, en el extremo, desaparecido o asesinado, no se respeta, como prueban el prolongado conflicto de Oaxaca y el fugaz motín de la cárcel de Cancún.

En este fin de semana en que se celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos, vistos como compromiso de la humanidad en 1947, la realidad nacional se empena en darle la razón al ombudsman Soberanes. Aunque con claroscuros, porque antes de que la CNDH fuera creada, apenas hace tres lustros, era impensable cualquier tipo de fiscalización a los gobiernos y sus policías, así fuera deficiente, con la previsible desprotección ciudadana ante abusos de Estado.

El proceso que se le sigue ahora mismo al ex presidente Luis Echeverría, como presunto responsable de la matanza de Tlatelolco el 2 de octubre de 1968, es prueba elocuente de que no todo es oscuridad en nuestra calle. Aún así, los pendientes ensombrecen el horizonte.

Este ano hemos sido testigos de polémicas actuaciones de policías y cuerpos de seguridad, primero en Atenco, en mayo pasado, luego en Oaxaca, durante los últimos seis meses. Ahí, no sólo las autoridades, sino también los activistas, han violado sistemáticamente los derechos humanos de terceros.

El caso oaxaqueno, en particular, tiene aristas aún no resueltas. La detención de 130 militantes de la APPO, su traslado a Nayarit, el hecho de que hayan sido rapados, se suman a la incertidumbre de si se aplicará la ley a cabalidad para juzgar a guardias paramilitares, policías locales y regidores que, a nombre del gobernador Ulises Ruiz, han azuzado la violencia en el estado y de quienes se presume violaron el derecho más elemental: el derecho a la vida de Bradley Will.

Y ya que estamos en la vena de los refranes, con el nombramiento de Francisco Javier Ramírez Acuna como secretario de Gobernación, hay quien piensa que ""se puso la Iglesia en manos de Lutero"", pues su trayectoria respecto a los derechos humanos incluye actos de represión en mayo de 2004, cuando un grupo de manifestantes contra la tercera Reunión Cumbre de América Latina, el Caribe y Europa fueron golpeados acatando sus órdenes.

En todos esos momentos, autoridades o activistas mexicanos no han logrado conciliar a plenitud su actuación con el respeto básico a los derechos que hace casi 60 anos se aceptaron.

Por ello la tarea es doble: erradicar ominosas prácticas del pasado y atender a la nueva generación de derechos humanos, como son la denuncia de los crímenes de odio cometidos en contra de minorías, la explotación infantil -en particular la laboral y sexual- y el siempre candente tema de los derechos de los presos.

Los motines como el de Cancún, donde murieron cuando menos seis personas, recuerdan la tentación constante de violentar a los detenidos, de decir que esas ""ratas"" no tienen derechos. Falso, el espíritu de quienes se imaginaron un mundo mejor saliendo de la Segunda Guerra Mundial, entre otros, Eleonor Roosevelt, es que por el simple hecho de ser eso, seres humanos, todos tenemos derechos. (El Universal)

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