Walter López Báez, director de Coordinación y Vinculación del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap) en Chiapas, destacó que el uso del glifosato, como un herbicida que detenga el avance de la maleza, resulta ser un práctica que no sólo daña los suelos, sino también puede llegar a provocar afectaciones a la salud.
López Báez comentó que una alternativa comprobada es el intercalado entre la semilla de producción y leguminosas, lo que puede llevar a que la cobertura forestal pueda disminuir el crecimiento de la maleza hasta en un 80 por ciento.
El director afirmó que el uso del glifosato se da de forma principal para controlar la maleza, sin embargo, existen otros factores como el cultivo en monocultivo, lo que causa que en un mismo sitio existan las repetidas plagas y baja de nutrientes, lo que lleva a un colapso del sistema productivo.
“La maleza es un competidor de la planta principal del interés económico, por tanto, optan por usar glifosato para disminuir esta situación; sin embargo, existen alternativas en la que estamos apoyando con el desarrollo de tecnología de coberturas con el maíz que van intercaladas con leguminosas”, comentó.
El experto detalló que el maíz es una graminia, la cual no fija nitrógeno, por lo que utilizan las leguminosas para producirla de forma natural y tener más nutrientes. Las combinan con frijol, carnavalía o árboles como cratalia.
Mencionó que se buscan tiempos y espacios para acomodar el maíz con dichas leguminosas, y en experiencias de tres años con productores han atestiguado el crecimiento gradual de su producción.
“Si tú pones un pedazo de plástico negro sobre el suelo, la maleza se muere porque no hay luz. En la alternativa se busca que la cobertura suprima la maleza y lo hemos comprobado con hectáreas en las que ha disminuido hasta un 80 por ciento de individuos”, señaló.
Entre otros beneficios de la cobertura forestal se encuentra la mayor captación de humedad, e inclusive se puede dejar de utilizar fertilizantes.
Por su parte, el glifosato es un herbicida que ha sido clasificado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “probablemente cancerígeno para los seres humanos”.












