Choferes del transporte público de pasaje, quienes sufrieron el asesinato de uno de sus compañeros a manos de cobradores de piso, señalan que el acoso continúa, pues en la mañana de ayer recibieron una nueva amenaza.
Se trata de escritos a mano, los cuales pendían en terminales de Huixtla, en donde los acosadores exigen que mantengan activos los teléfonos que les han enviado, respondan a los mensajes y paguen lo indicado, o de lo contrario seguirán cobrándoles con más muertos.
Uno de los escritos —quizás colgado durante la madrugada en uno de los portones de la terminal— señala textualmente lo siguiente:
“Este es el mensaje de parte del crimen organizado para q [que] miren q [que] con nosotros no se juega. Prendan el teléfono de watshapp [WhatsApp] o si no vamos a seguir matando a los choferes. Aquí ya llevan tiempo pagandonos [pagándonos] y van a seguir. Recuerden q [que] cada muerto se los vamos a cobrar. Tienen dos horas para que llamen: +9615160684. Solo llamadas de whatsapp y si miramos movimiento de policias [policías] los muertos siguen… Esto es para la empresa TRH y TPH”.
Los choferes han expresado su temor, por lo que ya han enfrentado a los directivos sobre este cobro y el temor fundado de ser las siguientes víctimas.
Ante esta situación, el sector transportista y la Canaco Servytur Tapachula solo se han manifestado con cartas abiertas en las que piden a las autoridades de los tres niveles de gobierno coordinación, acciones estratégicas y resultados en los trabajos que realizan.
Se ha manejado insistentemente la idea de una manifestación de transportistas en toda la zona costa de Chiapas, con un paro de labores por un espacio de seis horas, pero de la que aún no hay fecha ni hora confirmada por parte del sector empresarial dedicado al transporte.
Y es que en el recuento de los muertos, el crimen organizado ha matado a cuatro choferes por el cobro del “impuesto criminal”: uno en Tonalá, otro en Escuintla, uno más en Huixtla, y el más reciente en Tapachula; además de dos colectivos quemados, muchos ataques y amenazas constantes, incluso a través de balazos.
Este fenómeno de la violencia criminal prevalece, por lo que hay temor no solo entre los choferes y concesionarios, sino entre el sector empresarial y la sociedad en general, ya que está basado en hechos reales y en amenazas concretas.












