Es Ernesto Eduardo Perera Trejo, un curador del Museo del Cocodrilo del Zoológico Miguel Álvarez del Toro, quien cuida y protege a 22 ejemplares en cautiverio.
Desde su formación profesional se especializó en el cuidado, preservación y estudio de los anfibios y reptiles, por lo que a través de varias pruebas realizadas ingresó al Zoomat, desde hace aproximadamente cinco años y medio.
Su labor consiste en llevar el manejo técnico y alimentación de tres especies de cocodrilo y una de tortuga.
“Su alimentación va a diferir del estado reproductivo en el que se encuentren, son 100 por ciento carnívoros, normalmente las crías se alimentan de insectos acuáticos, pequeños peces y crustáceos, a medida que van creciendo van cambiando su dieta a anfibios y reptiles, el 70 por ciento de su alimentación se basa en peces”, indicó.
Además, mencionó que la colección de cocodrilos que mantiene a su cuidado es de 239 ejemplares, donde el 80 por ciento de estos son crías, mientras que algunas de ellas son escogidas para ser liberadas en su hábitat natural.
Dentro de sus actividades también se encarga de armar la logística y los planes de manejo para acudir al rescate de alguna especie, así como de manejar los talleres de concientización para cambiar la perspectiva de la gente ante los cocodrilos.
“El Museo del Cocodrilo lleva a cabo diversas actividades de conservación, tales como la educación ambiental a través de una exposición museográfica permanente, exposiciones, recorridos guiados y charlas especializadas”, detalló el curador de cocodrilos.
Expresó que su mayor satisfacción es el poder trabajar con los cocodrilos y lograr que las especies se incorporen a la vida silvestre.
“Nos enfocamos al conocimiento de tres especies de cocodrilianos presentes en el estado de Chiapas como son el caimán, cocodrilo de pantano y cocodrilo de río, además de la tortuga cocodrilo”.
Precisó que en el cuidado y preservación del cocodrilo en Chiapas inciden todos los ciudadanos, ya que uno de los principales ecosistemas que tienen es el Cañon del Sumidero, donde muchas veces resultan dañados por la cantidad de basura que es arrojada al río.
“Muchas de las actividades que realiza el ser humano repercute en los ecosistemas de los animales, por lo que tan solo el hecho de no tirar basura en las calles puede ayudar a la preservación de las diferentes especies”, puntualizó.
Así también, agregó que el cocodrilo no debe ser visto como una especie agresiva, ya que son animales muy tranquilos, que no buscan causar ningún tipo de problemas.
Ernesto Eduardo Perera Trejo aseveró que seguirá tratando de preservar el cocodrilo ya que se ha vuelto una especie emblemática y trascendental en el estado.












