Luego de que en el Cañón del Sumidero “aparecieran” cocodrilos azules, estudios de la UNAM concluyeron que su pigmentación tiene origen genético ajeno a la contaminación del río Grijalva, sin embargo, adicionalmente se evidenció el riesgo por la cercanía de zonas de captación de agua potable con las de descarga de aguas negras, de 16 municipios sobre el río Grijalva.
Para la encargada del Monitoreo Biológico de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), Edith Belén Jiménez Díaz, la pigmentación azulada presente en algunas crías de cocodrilos de río, dentro del Grijalva, obedece una cuestión genética hereditaria y no por agentes contaminantes dentro del gran afluente, animales que aún continúan apareciendo con esta pigmentación.











