Cofeco: zCombate a los monopolios?

"En 2006, el diario The Wall Street Journal en su página editorial senalaba: ""Un rayo de esperanza comienza a surgir entre las nubes con la aprobación de una nueva ley de competencia"". Se refería a México, pero concluía con una nota de escepticismo: ""Es demasiado temprano para decir si la ley será efectiva"". No lo fue.

A dos anos de ese artículo, vale la pena analizar los avances que ha tenido nuestro país en materia de competencia. El Reporte de Competitividad Global del Foro Económico Mundial -(GCR del WEF por sus siglas en inglés)- de 2007-2008 reporta que México ocupa el lugar 77 entre 131 países en la eficiencia de la política de competencia y el lugar 87 en la misma medición de dominancia de los mercados. Tomando en cuenta este índice, hasta la fecha los esfuerzos de la Comisión Federal de Competencia, presidida por Eduardo Pérez Motta, no sólo han sido limitados, sino que muestran que durante su gestión se han presentado retrocesos.

El reporte del Foro Económico Mundial no es el único en el que se refleja la caída en la competitividad de México. También el Índice de Competitividad 2008 del Instituto de Desarrollo Gerencial (IMD, por sus siglas en inglés) reporta que México registró una caída de tres peldanos y se colocó en el sitio 50 de 55 que conforman el índice.

El nivel de atraso en la aplicación de la política de competencia, responsabilidad de la Cofeco, y la grave presencia de actores dominantes en el mercado mexicano contrastan con las acciones emprendidas por la comisión.

Eduardo Pérez Motta durante 2005 aseguraba que las reformas a la Ley Federal de Competencia para dotar a la Cofeco de facultades similares a las de los organismos equivalentes de Estados Unidos, Unión Europea, Chile y Australia, generarían los tan necesarios beneficios de hacer mayor la cobertura de la demanda, como generar menores precios, mayor tamano de los mercados y mejores servicios.

Sin embargo, contrastan las opiniones de la comisión y su presidente en torno a sectores estratégicos, senalados por la propia Cofeco como los de mayor urgencia, entre los que se encuentran telecomunicaciones, transporte, energía y servicios financieros.

Por ejemplo, en el caso de telecomunicaciones, la opinión, de fecha 31 de octubre de 2005, del presidente de la Cofeco sobre el ingreso de nuevos competidores al mercado de telefonía fija, claramente dominado en 94% por una sola empresa -Telmex-, no impuso condiciones específicas para favorecer la competencia.

En esa opinión, Pérez Motta sólo copió las obligaciones que la Ley Federal de Telecomunicaciones desde 1995 impone a Telmex (interconexión, interoperabilidad y portabilidad), pero que hasta entonces no había cumplido la empresa para promover una mayor competencia.

La inexistencia de recomendaciones para promover mayor competencia por parte de la Cofeco sí abrió, en cambio, la puerta a Telmex para que ofrezca el servicio de televisión. Organismos empresariales han acusado a la comisión de no promover la competencia y mantener el estado de las cosas favoreciendo a los monopolios.

A la fecha, la Cofeco no ha concluido ninguna declaratoria de poder sustancial y condiciones de competencia efectiva en 2005 y 2006. Es claro, por las cifras de sus informes anuales, que la Cofeco no tiene interés en actuar por oficio. Por lo general reacciona a una solicitud o acusación de particulares.

El cumplimiento de las tareas sustantivas que impone la Ley Federal de Competencia Económica a la Cofeco, sobre todo con las reformas en vigor desde el 29 de junio de 2006, es prácticamente nulo, como revelan los estudios internacionales. Sin embargo, lo que sí existe es ""una intensa campana de posicionamiento en los medios de comunicación"" del presidente del organismo, según sus propios informes de labores.

El zar antimonopolios emite juicios de manera preliminar para posicionarse mediáticamente, sin respetar que las decisiones de la comisión sean producto de la votación del pleno, aparentemente violentando sus propios lineamientos sobre confidencialidad de la información.

También, en contraste con la falta de opiniones, decisiones y resoluciones de la Cofeco en los cuatro sectores estratégicos por ésta misma definidos, resalta la intensa actividad internacional de la comisión y de su presidente. Desde asesorías a países centroamericanos y participaciones en foros tanto iberoamericanos como europeos, hasta visitas a la isla Jeju en Corea del Sur, Antalya en Turquía, Amán en Jordania y Sudáfrica, entre otros. No existen reportes de los resultados de tales viajes en las tareas sustantivas de la Cofeco.

Así, tristemente puede responderse a la pregunta del diario estadounidense diciendo que el rayo de esperanza es hablador, viajero pero -como los índices internacionales lo demuestran- hasta ahora ineficaz en los resultados de una política de competencia efectiva en México. (El Universal).

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