Nunca como ahora, autoridades estatales de Gobierno del Estado como el propio Poder Legislativo de Chiapas se habían pronunciado tan abiertamente sobre un problema que ha venido haciendo crisis intermitente desde hace por lo menos quince años, es decir, las tarifas de energía eléctrica aplicadas al uso doméstico, aunque este problema no para allí, sino que se prolonga en las cuentas que deben pagar también los Ayuntamientos que cada vez tienen más dificultades en este sentido, por lo que no son pocos los municipios cuyas ciudades se hallan sin luz y sin energía para el abastecimiento de agua entubada.
El Legislativo de Chiapas informa haber iniciado negociaciones con la Comisión Federal de Electricidad para buscar tarifas más accesibles en el servicio de energía eléctrica. Ante esto, de acuerdo con un comunicado oficial, los coordinadores de todos los grupos representados en la LXIV Legislatura, manifestaron su apoyo unánime y coincidieron en que es un acto de justicia social atender a la ciudadanía que viene pidiendo tarifas justas.
Las tarifas frecuentemente son impagables, han reconocido con toda la razón los legisladores locales, además, representan un lastre para las familias, sobre todo para quienes habitan en los lugares de más alta marginación y de menor desarrollo.
En este asunto ya ni siquiera se estarían planteando argumentos como la contribuición de Chiapas a la generación de energía hidroeléctrica, sino únicamente que las tarifas se ajusten a la lógica. ¿De dónde saca la Comisión Federal de Electricidad que una familia cuyas cabezas perciben poco más del salario mínimo van a pagar mil 500 pesos bimestrales y cómo hace la paraestatal para contabilizar esos consumos que eventualmente se convierten en el doble?
Los diputados del Partido Revolucionario Institucional en el Congreso de la Unión actualmente están impulsando reunir firmas para la creación de una comisión de verificación, lo cual representaría una propuesta positiva, sin embargo no todas las respuestas frente a esto son en ese sentido, pues también se han creado movimientos de resistencia que no son del todo convenientes pues alientan una rebeldía que tampoco debe existir.
Sin embargo, la postura mayoritaria es la correcta: si se debe, se debe pagar, pero con tarifas que correspondan a la realidad.











