En nuestro país se estima que hay cerca de 48 mil personas que padecen colitis ulcerosa, muchas de ellas sin diagnóstico formal porque se confunden los síntomas con infecciones.
La especialista en gastroenterología, Ceriolith Tenorio, comentó que la colitis ulcerosa es una enfermedad que puede comenzar entre la segunda y cuarta década de vida, etapas de gran actividad social y laboral, ante lo cual se debe diagnosticar y tratar oportunamente, toda vez que tiene un fuerte impacto en quienes la padecen.
Detalló que provoca inflamación crónica del colon, lo cual genera episodios de diarrea con sangre, dolor abdominal y una sensación constante de urgencia para evacuar.
Advirtió que comidas abundantes, bebidas alcohólicas y horarios desordenados pueden precipitar recaídas en quienes viven con colitis ulcerosa porque el intestino es sensible al estrés y a la alimentación. Además del impacto físico, tiene consecuencias emocionales significativas.
Afectaciones
“Muchos pacientes evitan reuniones o viajes por miedo a un episodio inesperado, además de que el aislamiento social y la ansiedad son frecuentes, sobre todo cuando no se cuenta con información detallada sobre el diagnóstico o un plan de manejo adecuado”.
Por ello, el diagnóstico temprano y el seguimiento de un tratamiento integral son esenciales para controlar la inflamación y mantener la enfermedad en remisión. De no hacerlo, el daño intestinal puede progresar y aumentar el riesgo de complicaciones graves como cáncer de colon.
Los expertos recomiendan acudir al médico si los síntomas digestivos persisten o si se presentan datos de alarma como diarrea con sangre o pérdida de peso.
“Vivir con colitis ulcerosa requiere atención médica continua y acompañamiento integral que incluya nutrición, bienestar emocional y adherencia terapéutica”. Ante síntomas persistentes de dolor abdominal, diarrea con sangre o fatiga, es fundamental acudir con el gastroenterólogo.











