Colonias invadieron la reserva de Mactumactzá

Colonias invadieron la reserva de Mactumactzá

“Atención desarrolladores e inversionistas. Su mejor inversión la tendrá al adquirir este terreno, ideal para construcción de residencia de interés medio, medio alto o para fraccionar con vista panorámica y temperatura agradable”.

Lo anterior forma parte de las tantas ofertas publicitarias  que se ofrecen  en Tuxtla Gutiérrez para la venta de terrenos dentro y fuera del Cerro Mactumactzá, zona considerada no apta para la construcción de viviendas en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez.

Lo precios para adquirir un terreno en el  Cerro Mactumactzá van desde los 30 mil pesos a más de 80 mil pesos, dependiendo la extensión que cuente el predio así como la ubicación en la que se encuentre.

Las faldas de los cerros que rodean a la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, presentan una alteración y degradación  de más del  100 por ciento, pues la cubierta vegetación que existía en ella, ha sido reemplazada por concreto de las viviendas  y calles que han hecho para permitir crear nuevas colonias y fraccionamiento.

Basta con alzar la mirada hacia los cerros de esta capital para observar la gran cantidad de casas y fraccionamientos que se han construido en un suelos totalmente inclinados y con la falta de estabilidad geológico  necesaria que ponen a estas construcciones y sus integrantes en un nivel de vulnerabilidad muy alta.

Paradójicamente, el Cerro Mactumactzá cuenta con un decreto que lo hace ser en teoría  una Reserva Estatal, sin embargo esto nunca se ha cumplido, pues en la práctica las autoridades municipales de trienios pasados, no sol han incumplido con hacer valer este documento oficial, sino que han permitido de manera ilegal la construcción de viviendas no solo en esta área natural, así en la totalidad de las que existen en Tuxtla Gutiérrez.

El decreto que data desde 1997 establece para el  Cerro Mactumactzá una superficie protegida de  614 hectáreas, la cual no se ha dado cumplimiento, pues la llegada de grupos de invasores así como la presencia de nuevos fraccionamientos, han hecho de este  decreto un documento muerto.

En la descripción del decreto se señala que el Cerro Mactumactzá  conserva una vegetación tipo bosque tropical caducifolio, encinos y epífitas.  Además de que cuenta con una gran diversidad de muestras representativas de los ecosistemas originales que se tiene en Tuxtla.

Colonias como Bosques del Sur, LindaVista, BuenaVista, entre muchas más, están asentadas en las partes altas de  la ciudad, en donde casas humildes y  viviendas residenciales comparten no solo los cerros de la ciudad, sino también los peligros que representan al estar asentadas en  suelos con altos niveles de  desplazamientos constantes.

Actualmente el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, a través de la Atlas de Riesgo Secretaría de Protección Civil Municipal, realiza la actualización del Atlas de Riesgo para la ciudad el cual permitirá conocer las zonas consideradas como no aptas para los asentamientos humanos y por ende, prevenir la ocurrencia de desastres.

A su vez la Secretaría de Desarrollo Urbano ha dado a conocer los trabajos que de manera conjunta el gobierno municipal, estatal y federal, llevarán a cabo para actualizar  Carta Urbana  de Tuxtla Gutiérrez, y con ello poder de manera objetiva regular el crecimiento de la ciudad.

Además del Cerro Mactumactzá, existen otras zonas de amortiguamiento ecológico de vital importancia para la ciudad y que se han visto afectadas por los asentamientos humanos.

Uno de estos es la Reserva El Zapotal, una de las áreas naturales de alta vulnerabilidad al cambio de uso de suelo, sin embargo por muchos años se permitió la construcción de casas  y fraccionamientos dañando de manera irreversible el entorno ecológico, principalmente por la contaminación que genera la mancha urbana que rodeo a esta zona.

La ciudad de Tuxtla Gutiérrez,  no solo ha crecido de manera desproporcionado, sino que esta lo ha hecho de manera desordenada, donde no se han respetados las áreas y reservas ecológicas  que poseen, no se ha frenado las invasiones y las construcciones en zonas consideradas de alto riesgo, así como el de establecer una verdadera política de reordenamiento territorial que frene desarrollo urbano sin planeación que esta acabando con los recursos naturales que tiene la ciudad, así como de los problemas sociales que genera la falta de servicios básicos para las colonias y fraccionamiento que son  construidos en las faldas de los cerros del municipio.