Habitantes de la colonia Diana Laura denunciaron la reciente irrupción de “paracaidistas” que levantaron viviendas en el campo de futbol del lugar.
Son aproximadamente diez casas las que se construyeron a mediados de enero del año en curso, una situación que genera inseguridad e inconformidad, expusieron habitantes de la colonia.
El campo deportivo se encuentra dentro de un terreno de aproximadamente cien metros cuadrados, donde también se halla un área libre que sería destinada a la construcción de un parque, sin embargo fue esa fracción de terreno que los invasores tomaron como zona habitacional.
“Tiene como dos meses que llegaron a vivir ahí. De la noche a la mañana comenzaron a construir sus casas”, señaló un joven que atiende una tienda de abarrotes.
Y es que este campo de futbol se encuentra ubicado al centro de la colonia, rodeado por casas formales, es decir, esta nueva invasión no se encuentra dentro de áreas verdes o en la periferia de la ciudad como la mayoría de los asentamientos irregulares, sino dentro de una colonia.
En estas nuevas casas se observan cocinas provisionales con sus respectivos elementos, como estufas. De igual manera algunas cuentan con colchones, una señal de que han llegado para quedarse.
Cabe señalar que este modus operandi es muy similar al empleado por los invasores que se posesionaron en un campo de futbol en la Colonia Altos del Sur, el pasado mes de diciembre, un lugar donde familias acudían a recrearse y les fue practicante arrebatado.
Algunos otros vecinos entrevistados, comentaron que algunas de esas personas recién llegadas son habitantes de la misma Colonia Diana Laura y el resto de ellos son ajenos al lugar.
“Algunas noches no dejan dormir por la bulla que tienen, además se ponen a tomar bebidas alcohólicas, como si el campo fuera una cantina. Hace como dos días comenzaron a limpiar el terreno. Creemos que no piensan abandonar el lugar”, agregó una vecina del sitio.
Anteriormente, decenas de jóvenes y niños acudían al campo a recrearse. Mientras los más grandes jugaban en el campo, los infantes convivían junto a sus padres en el área libre, un sitio que ahora les fue arrebatado por los invasores.











