Comer saludable “es un estilo de vida”, detalló el investigador de la Licenciatura en Gastronomía de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Vicente Ramos, por lo cual, mentalizarse es el primer paso ante una empresa que catalogó como difícil, pues los carbohidratos y azúcares -pilares de la dieta mexicana- “al final de cuentas generan una adicción”.
Por lo que cambiar de hábitos, dijo, “es como alguien que deja algún vicio y que dice: por mi salud tengo que dejarlo”. Sin embargo, comentó que no se trata de hacer un cambio radical, pues este puede irse realizando de forma gradual y ejemplificó: “Si me como dos piezas de pan al día, al día siguiente como uno y medio, después medio y así hasta eliminarlo”.
Antecedentes
El docente de la materia de Cocina Saludable sustentó que la dificultad radica en la base de la alimentación, pues en Chiapas y en gran parte de Mexico se sigue la tendencia del consumo del pan con café o los tacos, alimentos altos en azúcares, grasas y carbohidratos, los cuales se adhieren al estilo de vida sedentario.
“Ahí es donde vemos los problemas a largo plazo, como la obesidad y la diabetes; esta última sabemos que puede ser hereditaria, pero al implementar una comida saludable podemos hacer que no afecte tanto a nuestro cuerpo y pueda ser mas controlable”, subrayó.
Para que se considere comida saludable, explicó que en cuanto al consumo de carne de res se recomienda unos 130 gramos o el tamaño de la palma de la mano, también incrementar el consumo de verduras y sobre todo colaciones como frutas y semillas.
“En México casi no se practican las colaciones, lo ideal es una fruta, pero aquí son unas galletas o café con pan”, dijo el catedrático. Además de aplicar técnicas de cocción que se consideran sanas y que no dependan de freír un alimento, como a la parrilla, asado o a la plancha.












