En un principio, la radio, más allá del mero entretenimiento, era un medio de comunicación entre seres humanos de diferentes pensamientos e ideas, así lo afirma Juan de Dios Zapata Ruiz, locutor con 35 años de experiencia, quien lamenta cómo la comercialización del medio ha provocado la pérdida de dicha esencia.
El también productor, quien hace unos días fue galardonado por la Asociación de Locutores y Comunicadores de Chiapas, recuerda cómo la sociedad hace unos años veía en los locutores una fuente de información.
“A veces la gente te escribía, sobre todo los niños, y te decían: Oiga, es que estoy estudiando la secundaria y necesito resolver un cuestionario; me dice mi papá que yo le llame al locutor, porque lo sabe todo”, narra.
“Dejamos de ser autodidactas y prepararnos”, sentencia el locutor, quien estima que, de cien programas, tan sólo 30 podrían estar preparando su contenido con días de antelación.
Otra época
Juan de Dios inició su carrera como operador de cabina en un momento donde la operación técnica era un proceso “artesanal”, porque “uno mismo ponía los discos de acetato en las tornamesas, los cartuchos para los comerciales, las cintas de carrete que contenían series o programas educativos”.
El productor de Mágica FM señala que, más allá de las limitaciones gubernamentales, el ver a la radio como un producto ha provocado que se pierda su esencia y propósito de conocer otras ideas, formas de vida e incluso costumbres de los propios pueblos originarios.
Al respecto, recuerda cómo hace unas décadas, en la XERA, transmitida por la 760 AM, había programación en las distintas lenguas originarias, algo que se ha perdido. “Desconozco la razón”, menciona.
Reinventarse
En una ciudad como San Cristóbal, que, a diferencia de otros espacios, continúa consumiendo radio, una de las formas de reinventar el medio es preguntarse para qué y cómo fue creado, sostiene Juan de Dios Zapata.
“No digo que no se puedan hacer transmisiones en vivo por Facebook, se puede”, aclara Zapata Ruiz, quien aboga por recuperar los contenidos trabajados.
“Tenemos que estar preparados, independientemente de la edad que tengamos y del tipo de programa que presentemos”.
Y agrega que “aunque 35 años se puede decir que es mucho tiempo, tenemos que retomar muchas cosas, tenemos que volver a practicar, a tener esa dicción, la entonación, todo lo que son las técnicas para ser locutor”.












