Comicios evidencian desigualdad social

La educación en la democracia es fundamental para que haya paz; si una sociedad no fomenta los valores necesarios, está condenada a la violencia. Abonar a la cultura de la paz implica aprender a ser empáticos, construir agendas a favor de la inclusión; cualquier forma de organización política y social que le apueste a la exclusión es condenable.

Lo anterior lo manifestó el consejero presidente del Órgano Público Local Electoral (OPLE) durante el diálogo virtual “Educación para la democracia incluyente”, organizado en el marco del Día Mundial de la Paz.

Enfatizó que todas las instituciones tienen la responsabilidad constitucional de promover políticas públicas a favor de la paz y la cultura de la democracia.

La democracia va ligada directamente a la paz, ya que las elecciones sirven justamente para generarla, además de estabilidad social y política en los pueblos. Han sido uno de los inventos más importantes del hombre moderno, pues antes las diferencias políticas se resolvían diferente.

Cuando los valores de la modernidad emergieron cambió totalmente la democracia, en la medida que nos reconocimos como seres libres e iguales, y para justificar la toma de decisiones es que surge la democracia electoral.

Por su parte, la consejera Sofía Margarita Sánchez Domínguez manifestó que no es posible organizar elecciones sin dejar de ver el contexto de desigualdad que existe en la sociedad, ya que precisamente una jornada electoral saca a flote todas esas diferencias sociales.

Por ejemplo en la integración de las casillas, donde se ve que no todos tienen el acceso a la alfabetización, poco acceso a personas con discapacidad en zonas rurales, prevalece también una visión adulto-centrista para el caso de las juventudes.