El consumo frecuente de productos ultraprocesados que contienen más de 30 ingredientes de diversos tipos, como las sopas instantáneas, puede generar ciertos padecimientos como hipertensión, diabetes y obesidad, indicó María de Lourdes Segovia Pacheco, nutrióloga adscrita a la Oficina de Enlace de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Chiapas.
Mencionó que en el caso de las sopas instantáneas, estas surgieron para aquellas personas que no tenían tiempo para comer en su casa, pensado especialmente en los trabajadores de oficina, con un precio accesible y una muy fácil preparación.
Se pensaba que por el hecho de que estás consumiendo una sopa era algo nutritivo y saludable, ya que la publicidad y el empaque señala por lo general que contiene verduras, sin embargo, en los últimos años ha surgido mucho interés en analizar este tipo de productos.
Las sopas instantáneas no son similares a las sopas caseras, que sí tienen ingredientes naturales y no requieren procesos industrializados, sino que contienen varios ingredientes como saborizantes, colorantes, harina, sal, glutamato monosódico, proteína texturizada de soya, entre otros, que pueden causar enfermedades tras un consumo frecuente.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó a los alimentos en cuatro variantes: los productos de un ingrediente mínimamente procesados; los ingredientes como aceite, azúcar, leche; los procesados, que son aquellos que tienen hasta cinco ingredientes, como la mantequilla o el yogur; y el último son los ultraprocesados, con más de 30 ingredientes, donde entran las sopas instantáneas.
Estudio de la Profeco
Lo que hizo la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) recientemente, fue analizar las sopas instantáneas y lo que declaraban en sus empaques. Con base en ello, retiraron algunas marcas porque mentían en su contenido, esto en relación a la actualización de la legislación sobre el etiquetado de productos.
Algunas ponen en sus empaques que contienen pollo y verduras, pero en ciertos casos o no lo tienen o apenas llega al uno por ciento de la porción, y en su imagen ponen varios ingredientes naturales para captar la atención.
Precisó que los productos ultraprocesados son dañinos sólo si la alimentación se basa en ellos, es decir, si su consumo es diario, pero lo mejor sería evitarlos completamente, de no ser posible, lo ideal es consumirlos de forma ocasional. Si bien su contenido nutrimental no es el adecuado, tampoco es altamente nocivo en una sola porción.
La especialista indicó que lo que sí se debe considerar es el alto consumo de sodio, uno de los principales ingredientes de las sopas, ya que puede afectar la presión arterial al grado de causar hipertensión en algunas personas, sumado a otros factores como la genética. También puede afectar los riñones.
Además, otro factor a tomar en cuenta es el uso del microondas en la preparación de las sopas instantáneas, ya que si bien es un electrodoméstico de gran uso, no se puede aplicar en ciertos materiales como el unicel, debido a que desprenden compuestos que pueden ser tóxicos y dañinos para la salud.
Glutamato y su origen
El glutamato monosódico o de sodio, es la sal sódica del ácido glutámico, es un producto que se utiliza para potenciar el sabor de determinados ingredientes en la comida oriental, pero también está presente en numerosos productos procesados y precocinados, como por igual en bebidas y cosméticos que se consumen de forma habitual.
Su historia se remonta a 1908, cuando el bioquímico de la Universidad de Tokyo, Kikunae Ikeda, quiso reproducir el especial sabor que el alga kombu da a la cocina japonesa. Aisló el glutamato que contenía esta y le añadió sodio de la sal común de mesa, para convertirlo en un polvo y darle así estabilidad.
Descubrió con ello un nuevo sabor que añadir a los básicos, mismo que es capaz de reconocer el paladar humano, dulce, salado, amargo y ácido, y le dio el nombre de umami (“sabroso” en japonés).
Una de sus ventajas es que puede sustituir a la sal para personas que deben consumir poca o ninguna. Hace que las carnes y alimentos congelados tengan un sabor más fresco, las salsas sepan mejor y menos regusto metálico los enlatados.
En 1968, el doctor Ho Man Kwok escribió a la publicación estadounidense New England Journal of Medicine, explicando que cada vez que comía en un restaurante chino, donde es imprescindible el umami, sufría diversos síntomas.
Especialistas de diversos países pusieron en marcha numerosos estudios, con animales y luego con humanos, para dilucidar si el glutamato monosódico podía ser peligroso para la salud. Algunas afecciones descritas por los afectados eran dolores de cabeza, migrañas, espasmos musculares, náuseas y alergias.












