Comienza el tiempo litúrgico de Adviento, “el cual abarca cuatro semanas de preparación para el nacimiento de nuestro salvador”, expone el religioso católico, Samuel Orduña López, discípulo misionero de la congregación de Jesús Buen Pastor, y sacerdote diocesano y vicario de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en Tuxtla Gutiérrez, quien reflexionó durante su homilía:
“Nosotros los cristianos nos unimos en esta espera, pues es tiempo de esperanza, y nosotros estamos reflexionando precisamente acerca de esta virtud, y a partir de ahí nos preparamos para el nacimiento de nuestro salvador”.
Añadió: “Contemplamos el misterio de la encarnación y nos preparamos para ello en estas cuatro semanas; los signos propios de este tiempo son una corona de Adviento, que nosotros, a través de estos signos de la luz, nos preparamos para recibir a Jesús, que es el sol que nace de lo alto, visto desde el evangelio de san Lucas”.
Y más adelante acotó que “nosotros estamos reflexionando acerca de la virtud de la esperanza y en el sentido de la restauración del tejido social, y reflexionamos sobre la humanidad de Jesús, contemplamos el misterio de la reencarnación; y la reflexión actual va en vías de contemplar a Jesús que se hace hombre, que nos enseña y que se hace humano como nosotros para humanizarnos más; entonces, en ese sentido, leemos los valores de la paz, la solidaridad y también nosotros reflexionamos para acercarnos cada vez más al prójimo”.
De esta manera, comentó que la corona de Adviento “es un objeto que tiene forma circular (no tiene principio ni fin), el cual representa la eternidad y el amor de Dios en su eternidad, y está dividido en cuatro o cinco luces (dependiendo del ordinario del lugar eclesial), y en cada domingo se va prendiendo una vela, cuya luz representa la fe y la luz que es Cristo, que ilumina nuestras vidas”.
En cada semana se invita a practicar una virtud como la alegría, el respeto, la solidaridad, dependiendo de lo que en este año indique el tiempo o algún material litúrgico propio de Adviento, teniendo en cuenta que durante cada semana corresponde al encendido de una vela para ir reflexionando.
Ayer domingo se encendió la primera vela, que es el arranque del tiempo, y algunos de los creyentes pueden acoger este signo en sus hogares.












