Como monstruo bajo tierra

"Abenamar Sánchez * CP. Dicen que en Nuevo México se sintió como si un monstruo hubiese pasado bajo la tierra. Les devolvió el susto.

-Ay Dios, otra vez -clamó Candelaria Rincón. Se llevó la mano al corazón.

Parada estaba en el patio de su casa. Había vuelto a temblar sobre ruinas. Aquí -un pueblo de paso, municipio de Villaflores, a 38 kilómetros al suroeste de la capital- todavía no se han reconstruido algunas casas que cayeron con el sismo de 1995.

Por ejemplo:

-Esa ya nadie lo volvió a levantar.

Candelaria senala una ruina casi frente a su casa sobre la Segunda Norte. Era una construcción de adobe. Sólo quedan los cimientos y algunos retazos de paredes y estructuras.

-Esta avenida era una tumba de casas.

Hipólito Náfate habla de la misma vía sobre la que vive Candelaria. Fue la más afectada hace doce anos. En la colonia llegaron a caer cerca de 500 casas. El temblor de la noche de este jueves revivió más el susto. A Candelaria se le observa como con frío en esta manana calurosa. ""Pus como no -justifica polito- si es que se sintió como si bajo la tierra corría algo grande"".

Ya en Villaflores, a cien kilómetros de la capital, el director de Protección Civil, Zabdiel Ruiz, insistió en la crisis nerviosa como el efecto central del temblor de 6.2 grados en la escala de Richter. En Nuevo México -una de las cincuenta comunidades de ese municipio- el sismo dejó a ninos y mujeres llorando y a los perros aullando apenas pasó.

Ni una casa cayó, ahí.

Las tres casas reportadas con danos en el municipio se ubican en el ejido Melchor Ocampo y en el pueblo de Jesús M. Garza, kilómetros más allá de Nuevo México. Ese fue el reporte de Zabdiel al mediodía de ayer.

Por la tarde Gloria López y Horacio Moreno, los afectados del ejido, suplicaron a las autoridades los apoyen. La casa de adobe está danada en el techo. Se rompieron algunos soportes y se cayeron algunas tejas. También están cuarteadas las paredes. La pareja, ya grande de edad, ha buscado alojamiento en una casa vecina. Ya no sirve su casa.
-Sí, ya no sirve.

Dona Gloria confirma eso con aire de súplica. Clarea el techo de la casa. Tal vez llueva esta tarde. Mientras las oscuras nubes se arrejuntan, ella traza y traza el relato de su desgracia.

zSu esperanza?

-Que alguien nos apoye.

Eso se espera, dice el presidente del Comisariado Ejidal, Máximo Vázquez Sabines.

En Jesús M. Garza no se confirman los supuestos danos a dos casas. Como a las once de la manana, una mujer nos platica a media calle que en el momento del temblor falleció una persona que desde antes estaba enferma.

Unos vecinos de la colonia Benito Juárez, a seis kilómetros de ese pueblo, conjeturaban minutos antes sobre esa muerte. La mujer de La Garza atajó: lo de la muerte fue por enfermedad. Pero lo que también contaron los de la Benito Juárez es que en esta colonia, afectada en 1995, no hubo más que crisis nerviosas.

-Todo en calma- dijo Ramiro Solís.

Más adelante, en el municipio de Villacorzo, a más de cien kilómetros de la ciudad, tampoco se reportaron danos.

-Fue más el miedo -dijo un hombre.

-Nada grave pasó -comentó otra persona de Revolución Mexicana.

-Es que en 1995 se llegó a abrir hasta la tierra -había dicho por la manana la senora Rebeca Aguilar en Nuevo México.

Ya no se ve esa grieta. Pero lo que sí se sabe, es que en Chiapas tembló sobre las ruinas de 1995. Es la imagen constante en las comunidades recorridas.

También está el miedo.

-Yo dije: ay Dios, otra vez.

"