“El cáncer cervicouterino es una patología con prevalencia alta especialmente en países subdesarrollados, circunstancialmente con carencias en infraestructura y tecnologías, por eso la importancia de conocer y utilizar tecnologías para su atención”, explicó el médico, investigador y director del Área de Colposcopía del Instituto de Servicios y Seguridad Social de los Trabajadores del Estado (Issste), Rogelio Moscoso Rincón.
Es el caso de un nuevo instrumento para el diagnóstico de las neoplasias intraepiteliales cervicales; se trata de la colposcopia con luz actínica, un procedimiento que utiliza colorantes especiales para fluorescencia llamados fluorocromos que permiten de manera específica teñir las partes de las células en los tejidos que se desean investigar.
El también investigador responsable la Clínica de cervix, vagina y vulva del Issste, explicó que en Chiapas como en cual escenario del mundo es importante tener acceso a herramientas médicas que faciliten la atención y le eficienten.
Sobre el tema en específico del cáncer cervicouterino dijo que toda mujer sexualmente activa está en riesgo de contraer cáncer de cérvix a lo largo de su vida, por lo que se puede considerar como una neoplasia de transmisión sexual, ya que esta es la única forma de contraer el virus del papiloma humano (VPH), agente etiológico de la enfermedad.
El ADN de este virus se ha encontrado en 99.7% de los casos diagnosticados. Dicha infección progresa desde lesiones preneoplásicas (neoplasia cervical intraepitelial) hasta cáncer invasor.
En el ser humano es un virus epiteliotropo que afecta las membranas mucosas de los órganos genitales y el epitelio queratinizado de la vulva, periné, pene y área anorectal.
Se han identificado más de 100 tipos de HPV, dividiéndose los tipos según su potencial oncogénico: en de alto riesgo, riesgo intermedio y bajo riesgo.
El galeno explicó que el genoma del VPH se integra en los cromosomas del huésped por las proteínas E6 y E7 que inmortalizan los queratinocitos del epitelio cervical, lo que produce inestabilidad genómica.
La proteína E6 se une al gen p53, lo que impide la apoptosis y aumenta la actividad telomerasa la proteína E7 se une al gen del retinoblastoma (supresor tumoral). Son necesarias más de tres mutaciones independientes para la transformación celular maligna.
La infección por VPH no es suficiente para inducir un carcinoma en un huésped inmunocompetente, también influyen: tabaquismo, infecciones con otros microorganismos, factores dietéticos, inmunosupresión, entre otros.
La morfología de las lesiones escamosas intraepiteliales se caracterizan por la maduración celular anormal, crecimiento nuclear, atipia y mitosis.
Según la Organización Mundial de la Salud, el cáncer cervicouterino (CaCu) es la segunda causa de mortalidad femenina por cáncer en todo el mundo. Cerca de 500 mill casos nuevos se presentan anualmente, con unas 300 mill muertes al año.
El 83% de los casos corresponden a países en vías de desarrollo, con la más alta incidencia en África subsahariana, América Latina, el Caribe y parte de Asia. Las tasas de incidencia más bajas se presentan en Europa, Norteamérica y Japón.
El cáncer cervicouterino es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres de México, se estima que 8 de cada 10 mujeres se infectarán por el Virus del Papiloma Humano (VPH) en algún momento de su vida.
El método de screening mundialmente aceptado y que ayuda a la prevención del cáncer de cérvix es el papanicolaou y la colposcopia, métodos que en nuestro ámbito se usan en conjunto, así como el uso de técnicas de biología molecular para el estudio del ADN del VPH.
Actualmente se dispone de un nuevo instrumento específico para el diagnóstico de las neoplasias intraepiteliales cervicales, la colposcopia con luz actínica.
Esta técnica colposcópica puede ser usada en los programas de detección temprana del cáncer cervicouterino, con buenos resultados obtenidos en el mismo momento de que el procedimiento se está efectuando.
En este procedimiento se usan colorantes especiales para fluorescencia llamados fluorocromos que permiten de manera específica teñir las partes de las células en los tejidos que se desea, dando como resultado una imagen con alta resolución que es captada mediante sistemas de filtros específicos resaltando así la imagen en un fondo obscuro (Ley de Stokes-Adams).
El nuevo sistema cuenta con una fuente de iluminación similar a la llamada por los microscopistas, de tipo Kohler en la cual el filamento se enfoca al infinito en el plano de observación, lo que provoca que los diferentes matices aumenten el contraste y color, y den una imagen de mayor calidad.












