En diversas regiones de Chiapas, habitantes han denunciado una suerte de competencia por territorio con los cocodrilos, aunque más bien ocurre una atípica documentación de la habitación anárquica de personas en espacios históricamente habitados por estos animales, explicó Jerónimo Domínguez, especialista en la materia y director del Centro de Rescate y Rehabilitación de Fauna en Suchiapa.
Ejemplo de esto, explicó, ocurre en las cuencas de los ríos de Santo Domingo y Suchiapa, en general toda la cuenca del río Grijalva, que es hábitat del cocodrilo de río desde inmemorables tiempos.
Invasión
En estos lugares, como en otros de Chiapas, los núcleos poblacionales de humanos han invadido el hogar de estos animales, además las personas disponen de dispositivos de foto y video en sus teléfonos, por ello documentan con mayor facilidad la presencia de estos ejemplares.
Competencia
Esta combinación entre competencia por territorios y facilidad de documentación ha generado una nueva idea de invasión o agresividad de estos prehistóricos animales que no necesariamente atacan a las personas, pues el humano no es parte de su dieta, además que las cuencas de ríos con peces y pequeños mamíferos generan el suficiente alimento.
En este escenario, es más posible, pero también poco probable el ataque de cocodrilos con ganado o fauna doméstica.
Dijo que es necesario trabajar con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Protección Civil (PC) Estatal y los diversos ayuntamientos para generar la conciencia necesaria respecto de cómo mantener respeto, coexistencia y cuidados en el entorno de estos animales.
Comportamientos
Explicó que estos animales tienen comportamientos rutinarios pero de alto tránsito, es decir, sus rutinas de ir río abajo o arriba son predecibles pero son distancias largas, en kilómetros.
Además las subidas y bajadas de nivel de los ríos, vinculadas a las épocas de sequías y lluvias, hacen que se queden atrapados en algunos espacios como lagunas.
Por ello recomendó tener distancia de estos animales, respetarlos, no sacrificarlos y trabajar de manera comunitaria en el resguardo, para coexistir con cuidado.












