El Poder Judicial del Estado además de garantizar la impartición de justicia, es una institución comprometida con la igualdad laboral y no discriminación, destacando la inclusión a su plantilla laboral de sectores vulnerables y con alguna discapacidad o condición.
Esta sensibilidad refrendada en el cumplimiento de la Norma 025, mediante la cual fue certificado el Poder Judicial del Estado (PJE), desde la administración del entonces magistrado presidente Rutilio Escandón Cadenas, actual gobernador de Chiapas, lo que evidencia el compromiso del Estado, pero, además, representa la esperanza para personas con discapacidades o alguna condición.
En este sentido, el magistrado presidente Juan Óscar Trinidad Palacios ha manifestado su compromiso para que el Poder Judicial cuente con la infraestructura pública para sus trabajadores, así como los usuarios de los servicios institucionales.
De la misma manera, las consejeras de Judicatura, Isela de Jesús Martínez Flores y María Itzel Ballinas Barbosa, pugnan por dar cumplimiento a esta política de inclusión; y es que datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2018, muestran una gran diferencia en la tasa de participación económica entre quienes no tienen discapacidad, con un 65.4 %, mientras que en la población con discapacidad este indicador llega al 38.5 %.
Es el caso de José Manuel Escalante Alquicira, un joven apasionado que estudió la Licenciatura en Comunicación, en la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), recordado por docentes, compañeras y compañeros, por su entusiasmo y proactividad.
Chema, como es conocido por sus amigos, una vez terminada la universidad trabajó en periódicos locales, tanto impresos como digitales, destacándose como reportero en uno de los periódicos de mayor circulación en el estado.
La vida laboral y personal de Chema transcurría con mediana calma, cuando en un fatal hecho sufrió un accidente con la motocicleta que le servía para trabajar y realizar sus actividades ordinarias.
Este accidente, que afectó su medula espinal, le quitó el 90 % de su movilidad, por lo que su vida dio un giro de 180 grados al tener que modificar su estilo de vida y depender del cuidado de su familia y de una silla de ruedas.
Tras un periodo de oscuridad y lamentos, Chema se repuso. Contra todo pronóstico recuperó la movilidad en áreas del cuerpo donde le habían diagnosticado inmovilidad total. Recobró el ánimo, el interés por la vida y por trabajar.
En un inicio, con limitada movilidad en sus manos, logró hacerse de un teléfono celular que se convirtió en su ventana con el mundo. Ahí conoció la política de inclusión laboral del Poder Judicial.












