Representantes de comunidades de los pueblos tzotzil, tseltal y chol, del Norte y de los Altos de Chiapas; dependientes de la iniciativa denominada Constituyente Ciudadano y Popular; acordaron no permitir “el saqueo y daño a nuestra madre tierra por proyectos de neo extractivismo como la minería, la construcción de represas hidroeléctricas, extracción de petróleo y gas; ni de proyectos que impliquen el deterioro y la convivencia armónica con la naturaleza como parques eólicos, grandes plantaciones, biopiratería de material genético de plantas y animales”.
“Desde 1980, los diferentes organismos en México han empezado paulatinamente a vender nuestros territorios y hoy decimos: ‘¡Ya Basta!’”, expresaron en una declaratoria suscrita después de una reunión efectuada los días 11 y 12 de marzo en la comunidad de La Esperanza, municipio de Simojovel, situado en el norte de la entidad.
Señalaron que “somos pueblos explotados por más de 500 años, a través de sistemas políticos y económicos que no nos representan. La historia de las relaciones de los agentes externos a nuestra cultura, ha sido de saqueo de nuestros bienes naturales, explotación y humillación”.
La Carta Magna de 1917, agregaron, “ha sido triturada y cambiada en un 82 por ciento de su contenido inicial. La sangre de nuestros abuelos y abuelas derramada en la revolución mexicana de 1910 a 1917 ha sido pisoteada por una clase política que ha adoptado la misma posición del gobierno de Porfirio Díaz: la venta del país a empresas extranjeras para la explotación de petróleo, energía eléctrica, minería, agua, bosques y en general todos los bienes naturales y los sistemas de producción de este país”.
Subrayaron que “la madre tierra nos llama hoy de manera urgente a sus hijas e hijos a defenderla, de la voracidad de los capitales de no más de 20 consorcios empresariales internacionales que han sobrepuesto una ley internacional; someter las Constituciones y las leyes de los países, para explotar sus bienes naturales en esta etapa de nuevo colonialismo”.











