Con la intención de profesionalizar a quienes día a día recorren los caminos y montañas de la Reserva de la Biosfera La Sepultura, se llevó a cabo un encuentro técnico con 33 monitores comunitarios provenientes de 15 localidades, como parte del programa PRO-REST de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).
Durante tres jornadas, los comités de vigilancia y monitoreo comunitario actualizaron sus conocimientos en temas clave que van desde la elaboración de informes oficiales hasta metodologías científicas para el registro de especies prioritarias y grupos taxonómicos.
La capacitación no se limitó a la fauna y flora; también abordó la salud pública y ambiental con protocolos de prevención ante amenazas como el gusano barrenador del ganado (GBG) y la gripe aviar, así como información sobre el seguro ganadero, un recurso vital para las familias que habitan en esta zona.
Uno de los logros más significativos del encuentro fue la certificación de brigadas comunitarias por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), un respaldo institucional que dota de mayor peso y legitimidad a la labor de estos guardianes del territorio.
El evento contó con la participación de diversos aliados de la conservación, quienes compartieron su experiencia como instructores. Su conocimiento, sumado al compromiso de los monitores, permite que la gestión de la biodiversidad en La Sepultura sea cada vez más organizada y efectiva.
La Reserva de la Biosfera La Sepultura fue decretada Área Natural Protegida (ANP) el 6 de junio de 1995 y abarca una superficie de 167 mil 309 hectáreas, lo que la convierte en la segunda más extensa de Chiapas.
Su territorio se extiende por los municipios de Villacorzo, Villaflores, Jiquipilas, Cintalapa, Arriaga y Tonalá, albergando un mosaico de ecosistemas que van desde bosques templados de pino y niebla hasta selvas cálido-caducifolias.












