La empresa Hymsa-Grupo Industrial Monclova son los nuevos operadores de la calera que durante años ha causado daños severos al entorno ecológico al Parque Nacional Cañón del Sumidero, así lo dio a conocer la integrante del Movimiento Salvemos al Cañón del Sumidero, María Alejandra Aldama Pérez.
Cabe mencionar que el pasado tres de mayo la Procuraduría Ambiental, adscrita a la Secretaría del Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn), acudió a las instalaciones de la entonces empresa Cales y Morteros del Grijalva para clausurar de manera definitiva sus operaciones, sin embargo, esto no es una realidad.
A decir de Aldama Pérez, en el lapso de seis reuniones que sostuvieron con las autoridades ambientales y los representantes de la Cales y Morteros, quienes en un principio solicitaron un año de plazo para retirarse de la zona del Cañón del Sumidero y ahora solicitan tres años, el delegado de la Semarnat actualizó nuevamente, de la noche a la mañana, la licencia de funcionamiento de la calera en el Cañón del Sumidero.
“Esto por debajo de la mesa, sin platicarlo en las mesas de negociación que se tenían de con habitantes a inmediaciones de la calera, nosotros no sabemos porque a la empresa que no tiene ningún permiso para operar se le otorga nuevamente la licencia de funcionamiento”, dijo.
Posible salida
Advirtió que para el 30 de septiembre tienen previsto una reunión para definir de una vez por todas la salida del Cañón del Sumidero de la empresa Cales y Morteros del Grijalva.
Cabe mencionar que el daño ecológico que está ocasionando la empresa al Cañón del Sumidero es mayúsculo, ya que la extracción del material pétreo para la elaboración de la cal en estas áreas de reserva forestal, ubicada a unos ocho kilómetros de Tuxtla Gutiérrez; dejó al descubierto una superficie blanca de roca, que contrasta con el follaje de la vegetación de selva baja, componente principal de este núcleo de biodiversidad, decretado como Área Natural Protegida en 1980.
Asimismo, Aldama Pérez manifestó que “se hace un un exhorto a las autoridades federal, estatal y municipal para que se trabaje a favor de la salida de la calera de esta zona de reserva”.
Los habitantes de la zona piden que las operaciones de esta planta sean canceladas de manera definitiva y no se otorguen permisos a nuevas empresas, ya que el daño ecológico y a la salud de los habitantes es inminente.











