Muchas de las muertes que se presentan en pacientes con cáncer detectaron la enfermedad en etapas avanzadas, por lo que la detección oportuna permite dar una atención adecuada y con ello aumentar la expectativa de vida.
En el marco del Día Internacional del Cáncer Infantil, que se celebró este 15 de febrero, datos oficiales señalan que en el país anualmente se registran entre cinco y seis mil nuevos casos de cáncer. El 70 por ciento de los pacientes se diagnostican en estados avanzados, por lo que es de suma importancia detectarlo en etapas tempranas para abatirlo.
Aunque se desconocen cuáles son los factores que están provocando la aparición de diversos tipos de cáncer en la población infantil, en el caso de Chiapas, se ha asociado la desnutrición, la exposición de sustancias y materiales nocivos, como son los fertilizantes para uso en el medio rural, así como la contaminación de fuentes de agua, las que pudieran denotar la aparición de alguna clase de cáncer en los menores.
Tan solo en el 2019, en el estado se atendieron tres mil 22 niños y niñas con cáncer infantil, de acuerdo a datos emitidos por el propio secretario de Salud en Chiapas.
En el estado, el Hospital Pediátrico de Tuxtla Gutiérrez, recibe y atiende a niñas y niños que son diagnosticados con algún tipo de cáncer; donde la detección oportuna ha permitido que muchos de los pacientes hayan superado la enfermedad.
Se ha identificado que los tumores más frecuentes en infantes son leucemias y linfomas; en adolescentes, epiteliales, tiroides y de ovario.
Los especialistas destacaron que los principales síntomas y signos de alerta para detectar cáncer infantil pueden ejemplificarse como un semáforo, como es el rojo, que identifica los casos más graves.
En el caso del color rojo, los síntomas más notables tienen que ver con el aumento de ganglios de más de 2.5 centímetros por más de cuatro semanas de evolución, presencia de sangrados sin causas aparentes, pérdida de peso en menos de tres semanas, dolor de cabeza al despertar acompañado de náuseas o vómito, crisis convulsivas sin ningún antecedente, aumento de volumen en el abdomen o leucocoria (mancha blanca visible en el ojo).
En tanto al color amarillo, los menores presentan un aumento de ganglios, pero más pequeño con solo tres semanas de evolución, pérdida de peso, fiebre, cansancio excesivo, falta de apetito, aumento de volumen en extremidades o en la región testicular, en el caso de los hombres.
Y el verde, aquellos pacientes que no tienen signos, pero pueden tener predisposición a presentar cáncer, es decir, síntomas genéticos como el síndrome de Down, quienes tienen una mayor posibilidad de padecer leucemias.
Alertaron que de identificarse alguno de estos síntomas es de suma importancia que los padres de familia acudan a la clínica más cercana para una revisión.
Además, si los médicos de primer contacto tienen la sospecha de que el paciente pueda tener una patología como el cáncer, es necesario referirlo de forma temprana a una unidad médica que le brinde atención y diagnóstico oportuno.












