Edgar Megchún es un joven de 26 años que ha logrado hacer del arte un estilo de vida y, asegura, le permite vivir bien.
El artista urbano cuenta con exposiciones y trabajos realizados en Acapulco, Iguala, Coatzacoalcos, Villahermosa, San Miguel, Playa del Carmen, Cancún, Bacalar, Puebla y Ciudad de México.
En Tuxtla Gutiérrez, sus trabajos se pueden ver en el Planetario, el Museo del Arte y algunos negocios establecidos en la ciudad.
El joven dice que desde los primeros años de estudiante en la escuela primaria, fue ganador de los concursos de dibujo infantil en los que participó.
“Era estudiante de la Escuela ‘Marcos E. Becerra’”, y rememora que desde entonces pudo ganar de forma continua tres concursos en los que pintaba el Cañón del Sumidero.
En su momento, el joven estuvo vinculado por completo al fútbol, en el que se consagró con varios títulos de goleo, pero confiesa que su mayor pasión es el arte y aspira a conseguir trabajos de hiperrealismo.
Si bien, Edgar acepta su afinidad a la “teriantropía” (híbrido humano-animal), también reconoce que los trabajos artísticos que realiza en ciudades de otras partes del país siempre son adaptadas a la cultura en donde las ejecuta.
Mientras estudiaba la secundaria y la preparatoria, el joven describe que era bastante rebelde, incluso su carta de conducta fue entregada días después al resto de sus compañeros; pero eso se transformó en lograr regresar al Cobach 33 a exponer sus trabajos y participar en seminarios motivacionales.
Como estudiante del área de administración, optó por elaborar estampas y algunos trabajos con serigrafía, por lo que esto lo llevó a descubrir dos vertientes: una la de las ganancias económicas y otra la de algunas amistades vinculadas al grafiti (graffiti), lo que le dio conocimientos básicos para desarrollarse.
De los inicios del grafiti, Edgar comenzó a trabajar los primeros murales y poco a poco se involucró más en el arte, hasta la actualidad, donde se caracteriza por la creación de diversos proyectos.
En la actualidad el trabajo de un artista urbano es más valorado que antes; poco a poco se ha ganado un espacio que le ha permitido convertirse en un empresario del ramo, con lo que asegura se puede vivir bien.
Edgar nos cuenta que también tiene la actividad de tatuador. Menciona que la mejor forma para entender lo que una persona con tatuajes percibe, es teniendo uno, por lo que él mismo ha diseñado los que ahora porta con orgullo.
Finalmente, abunda que el estigma de los tatuajes poco a poco desaparece de la sociedad y es algo que lo hace sentirse bien, esto sin dejar de lado que considera muy importante que a los artistas visuales se les vea con una buena imagen, pues asegura que esto fortalece su personalidad.












