Con gran fervor religioso, habitantes del popular barrio de San Ramón en San Cristóbal de Las Casas celebraron el día de ayer a su santo patrono: San Ramón Nonato, patrono de las parteras, así como de los cautivos y de los niños con problemas en el habla.
Las actividades comenzaron desde este martes con el tradicional desfile de carros alegóricos, que en esta ocasión presentó nueve vehículos, así como diversos grupos de personas disfrazadas, entre ellos los tradicionales “panzudos”.
El desfile que reunió a más de 2 mil católicos partió del barrio acompañado de una batucada y de grupos de música de banda.
Marco Roblero, integrante de la Junta de Festejos, informó que el desfile estuvo conformado en tres grupos. La vida de San Ramón Nonato con Jesús Sacerdote; Santa Cecilia, Jesús Nazareno y Juquilita son las capillas que abarca la Parroquia de San Ramón.
Los demás carros presentaron, las tradiciones y costumbres del barrio, sin faltar los tradiciones “panzudos”, hombres disfrazados.
Historia
El barrio de San Ramón Nonato, por su ubicación, fue víctima permanente desde su fundación de grandes inundaciones, de lo cual derivó una parte de la historia y las leyendas del Puente Blanco.
Los terrenos donde se ubica el barrio fueron donados por Ramón Larráinzar. Sus moradores siempre se caracterizaron por su habilidad en trabajar la cerámica, la alfarería y el curtido de pieles.
La iglesia fue edificada en el siglo XIX. Su Altar Mayor se encuentra tallado en madera, con tres imágenes y en el centro la de San Ramón Nonato, imagen que es muy visitada por sus devotos de esta ciudad y otras localidades.
Manuel Burguete Estrada, cronista adjunto de esta ciudad, afirma que durante la época colonial no se encuentran muchos datos sobre lo que ahora se conoce como el barrio de San Ramón.
Explicó que en algunos viejos folios se dice que esta zona formaba parte del barrio de La Merced y que sus límites se prolongaban hasta el pequeño poblado de San Felipe Ecatepec por el poniente, y La Milpoleta, Saclamantón y La Portañuela por el noreste.
Los terrenos del barrio de San Ramón, por estar en una zona baja, fueron víctimas permanentes de las inundaciones suscitadas en los años de 1785, 1864, 1868, 1921, 1932 y la última en 1973.
El cronista señaló que, analizando un viejo mapa de la Mapoteca Orozco y Berra que obra en su poder, se puede observar que aunque ya existía el Puente Blanco, apenas se notan dos pequeñas filas de casas y un molino muy al norte, todo lo demás desierto.
Añadió que nada más, estaban los molinos de Cepeda y de la señora Gutiérrez. La calle principal se llamaba Río Grande y todavía en 1930, San Ramón era un barrio casi despoblado.
El barrio nació cuando Ramón Larráinzar Piñeyro, quien fue diputado federal, senador, gobernador interino de Chiapas y “diplomático de altos vuelos”, regaló los terrenos de su propiedad para el barrio.
A la fecha, la calle principal del barrio lleva su nombre. “El nombre de este fallido filántropo, que realmente no merece, porque Ramón Larráinzar fue un abusivo terrateniente que se apoderó de tierras baldías en forma escandalosa”, cita el cronista.
Manuel Burguete Estrada menciona que la fecha exacta en que este barrio inició su desarrollo formal fue en 1848, por lo que es un barrio joven que no es de la época colonial.
Edificación de la iglesia.
El edificio de San Ramón Nonato, hoy parroquia, fue mandado a construir por encargo del presbítero Nicolás Figueroa, nativo de Comitán, que de su propio peculio mandó a construir también la Iglesia de Santa Lucia, de 1886 a 1892.
La Iglesia de San Ramón fue terminada hasta 1898, es decir, a fines del siglo XIX. Su arquitectura es modesta, de una sola nave y no tiene grandes pretensiones arquitectónicas.
En su frontispicio existe la fecha de 1909, que indudablemente marca el recuerdo de alguna reconstrucción hecha por el obispo Francisco Orozco Jiménez, hábil guerrillero que llevó a una guerra contra Tuxtla Gutiérrez en 1911.
Francisco Orozco, cuando fue arzobispo de Guadalajara, llevó a Jalisco y a todo el Bajío, la famosa Guerra Cristera de 1926 a 1929, de la cual Francisco fue el autor intelectual.
Finalmente, señaló que 1909 puede corresponder a la fecha de donación de campanas o a la construcción de algún anexo.












