Un grupo de extranjeros que con una cruz blanca grande cruzaron caminando la mañana de este domingo el río Suchiate —procedentes de Guatemala— para llegar a Ciudad Hidalgo, dieron inicio al Viacrucis Migrante 2024; recibieron alimentos por parte de la Iglesia católica y después, en un grupo de 700 personas, emprendieron la caminata hacia Tapachula, en donde se reunirán y partirán junto a otros migrantes de distintas nacionalidades hacia el centro del país.
La caravana o Viacrucis Migrante integrada por personas de distintas nacionalidades (originarias de países centro y sudamericanos, cubanos, del continente africano y asiático) tiene programado partir el lunes por la mañana del parque Bicentenario de Tapachula, sobre la carretera Costera, hacia el centro del país.
Esta representación cuenta con el respaldo de la Iglesia católica, misma que ha señalado que el “viacrucis” es una expresión de fe de los cristianos hecha devoción popular del camino de la cruz de Jesús, y que en este caso “también representa el sufrimiento y dolor de migrantes que como él, cargan sobre sus espaldas la cruz de su vida, empobrecida y marginada, y buscan con ilusión un futuro diferente”, por lo que reiteraron el llamado a los fieles católicos a solidarizarse con ellos.
El grupo inicial que cruzó el río Suchiate apenas llegaba a las 100 personas, pero cuando tomó la carretera en Ciudad Hidalgo con rumbo Tapachula, superaba ya las 700 personas, con lo que se dio por iniciado formalmente el Viacrucis Migrante. La coordinación está a cargo del activista y director del Centro de Dignificación Humana AC, Luis Rey García Villagrán, y el presbítero Heyman Vázquez Medina.
Los participantes en la representación señalaron que están conscientes de que Jesucristo sufrió como así ocurre en la actualidad con los pueblos pobres “que enfrentan, además del dolor físico, el espiritual, porque sufren persecución y muerte en sus países de origen y se ven obligados a luchar por su vida y mejores condiciones para ellos y sus familias”.
En la lectura del manifiesto, el activista y organizador Luis García Villagrán dijo estar amenazado con ser detenido por una supuesta orden de aprehensión por denuncias de corrupción en el INM, además de que la práctica de la defensa de los derechos humanos está en peligro de extinción, debido a que las personas que trabajaban en la atención humanitaria y la defensa de los bienes primarios de las personas en contexto de movilidad son perseguidas, espiadas, criminalizadas por el Estado, señaladas como traficantes de mujeres, niños, familias, hombres, que son desplazadas y que sufren migración forzada.












