Con una manifestación por las calles de San Cristóbal de Las Casas y una misa, unas cuatro mil personas, la mayoría indígenas, recordaron al obispo Samuel Ruiz García, fallecido hace cinco años.
La agrupación católica denominada Pueblo Creyente, organizadora de la manifestación, afirmó que “ya no aguantamos las injusticias, estamos aplastados por el gobierno y las trasnacionales y el gobierno no quiere acabar con nuestro sufrimiento”.
En una carta dirigida al papa Francisco, manifestó que “peregrinamos para manifestarnos en contra de todo aquello que da muerte y enfermedad como los megaproyectos, la explotación de minas, las presas, las nuevas reformas estructurales, el saqueo de los recursos naturales como el petróleo, los minerales y el agua”.
En el documento leído después de la misa que ofició el obispo Felipe Arizmendi Esquivel, aseguró que “nos organizamos y peregrinamos para mantener la memoria histórica de la lucha por la vida, de nuestros ancestros, de jTatic (padre) Samuel, de nuestras hermanas y hermanos de Acteal y de otros muchos mártires de nuestra Diócesis y de la sociedad”.
Se solidarizaron con los familiares de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y las más de cien mil víctimas de esta guerra del crimen organizado, con las organizaciones que luchan por la paz y la justicia, con los movimientos en defensa de la vida y el territorio, con los esfuerzos de autonomía, justicia y paz de “nuestros hermanos y hermanas” del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y de otras organizaciones, con el Nuevo Constituyente y “otras iniciativas que van construyendo un sistema jurídico más justo”.
El obispo coadjutor de la diócesis local, Enrique Díaz Díaz, afirmó en la homilía que sólo desde abajo y en igualdad se puede escuchar y comprender la palabra del marginado.
Agregó: “En el suelo se comprende mucho mejor la injusticia y la ceguera del poderoso que continúa explotando, imponiendo y disfrazando sus mentiras”.
Señaló que Samuel Ruiz “tuvo que escuchar al indio que sostenía la mesa del finquero, al cargador que llevaba en su mecapal al patrón, a la sangre y el sudor que se convierte en dinero y lujo de los poderosos. Allí encontró al Jesús que le decía: ‘Soy Jesús, a quien persigues’”.
Díaz Díaz, quien tiene derecho a sucesión por ser coadjutor, una vez que El Vaticano acepte la renuncia de Arizmendi Esquivel, expresó que “el mejor regalo que nos dejó jTatic Samuel “fue Cristo, el Cristo vivo descubierto en los pequeños, en los hambrientos, en los sedientos, en los forasteros”.
La peregrinación comenzó por la mañana en el sur oriente de la ciudad y concluyó a un costado de la Catedral donde se ofició la misa con la presencia de más de una docena de sacerdotes y los obispos.
Sostuvieron que “en estos últimos meses, hemos sido testigos de muchas acciones que emprenden los pueblos para ser escuchados y que al mismo tiempo desprestigian sus legítimas luchas. Es el caso de los bloqueos carreteros, cobros -excesivos en muchos casos-, manifestaciones que no tienen como fruto un diálogo con las autoridades correspondientes, enfrentamientos entre grupos antagónicos, que tienen como consecuencia un sin número de daños materiales, el daño a la salud y, en ocasiones, hasta la pérdida de vidas humanas”.












