Extraviado entre el la modernidad citadina, un trabajador avanza sobre su bicicleta al poniente de Tuxtla Gutierrez, aprovechando el fresco de la mañana y la pasividad de las primeras horas del día acude al trajín diario ataviado de morral y sombrero, una estampa del viejo valle zoque que poco a poco desparece.












