La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) hizo un llamado a las autoridades y a la sociedad a reflexionar sobre el problema de violencia que afecta a los profesionales de la comunicación, además condenó los recientes asesinatos cometidos en contra del periodista chiapaneco Fredy López Arévalo y al fotoperiodista guerrerense Alfredo Cardoso Echeverría. “Exhortamos a las autoridades correspondientes a investigar los hechos y hacer justicia, evitando la impunidad”, dijo.
En un posicionamiento público, explicó que el asesinato de periodistas se trata de un verdadero problema de Estado, pues de acuerdo con los datos de la Comisión, la mayoría de los asesinatos en contra de comunicaciones son cometidos durante el ejercicio de su profesión; involucrándose el crimen organizado y autoridades locales. Lo cual ha causado desplazamiento y la su vez limita el ejercicio periodístico.
“Toca a las instituciones que conforman el Estado mexicano, defender y garantizar el derecho a la libertad de expresión, y una de esas formas es mediante el aseguramiento de un ambiente propicio para el ejercicio”, destacó la CNDH.
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), los delitos en contra de periodistas no deben ser entendidos como atentados en contra de individuos, sino contra la sociedad, pues se considera una violación al derecho colectivo a la información y tienen como consecuencia las llamadas “zonas de silencio”.
Zonas que, aclararon, se desarrollan a partir de acciones de intimidación como acoso, secuestro, tortura o encarcelamientos arbitrarios, creando un clima de miedo entre los gremios periodísticos, teniendo como consecuencia la autocensura, impidiendo la libre circulación de ideas, opiniones e información.











