En Chiapas, la actividad sísmica se origina por la interacción de tres placas tectónicas: la de Cocos, la del Caribe y la Norteamericana; estas condiciones son únicas en el país. La actividad se ve fortalecida por un sistema de fallas activas que generan sismicidad y dos volcanes activos.
La placa de Cocos, que entra por debajo de la placa de Norteamérica y que es oceánica, es decir, por debajo del Pacífico en las costas del estado, cuyo movimiento de choque es lo que genera la mayor cantidad de sismos grandes.
Por otra parte, también interviene la placa del Caribe en la región sureste de Chiapas, aunque los movimientos telúricos causados por esta son menores.
Avith Mendoza Ponce, investigadora del Centro de Monitoreo Vulcanológico y Sismológico de Chiapas de la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), indicó que la frecuencia sísmica es bastante alta, pero no todos son perceptibles.
Actividad sísmica
La actividad sísmica natural no inducida es generada por una fuente natural, es decir, el movimiento de las placas tectónicas que hace que se acumulen esfuerzos en el contacto entre una y otra, que cuando se liberan producen sismos, que se definen como el deslizamiento entre dos bloques de roca.
Hasta ahora no existe un método científicamente comprobado que permita predecir estos eventos con exactitud. Ni los estadounidenses ni los japoneses, que cuentan con una red basta y amplia de monitoreo y tecnología, se han atrevido a decir que pueden predecir los sismos.
Existen sismos de magnitud cero o negativa; en el estado, más del 70 % marca magnitud tres, aunque esto no quiere decir que no haya movimientos inferiores; lo que pasa es que muchos son imperceptibles.
La capacidad de detección de sismos es muy baja porque hay pocos sensores, lo que limita el registrar sismos de magnitud dos, uno, cero y menos uno.












