El establecimiento de una Zona Económica Especial en Puerto Chiapas puede significar la decisión más importante que el Gobierno federal haya tomado con respecto a este esta entidad en términos de política de desarrollo.
Sin embargo, de no tomar las medidas necesarias, se corre el riesgo de perder una gran oportunidad de desarrollo, explicó en conferencia Óscar Barajas, investigador y docente de la Escuela Bancaria y Comercial (EBC).
El modelo de Zonas Económicas Especiales no es nuevo, se ha aplicado con anterioridad y destacan tres antecedentes: el establecimiento del Puerto Libre de Hamburgo en 1881, el Acta de Zonas de Comercio Exterior de Estados Unidos y las Zonas Económicas Especiales (una resolución tomada por el Comité Central de del Partido Comunista Chino) en 1978. A pesar de las diferencias entre uno y otro modelo, comparten similitudes.
Es verdad que en América Latina México es el primer país en aplicarlo, también que hay ejemplos exitosos en otras partes del mundo, pero es necesario recordar que también existen ejemplos de modelos similares que fracasaron. En el territorio de la África Subsahariana la implementación de zonas económicas no dio los resultados esperados, excepto en el país de Mauricio.
Para que en Chiapas se obtengan resultados positivos debe en primer término sacarse el máximo aprovechamiento posible a la infraestructura existente. En la región aledaña a Puerto Chiapas se encuentra un aeropuerto internacional, una vía ferroviaria que conduce a la frontera, dos cruces internacionales y la ciudad de Tapachula. En este sentido, el polígono que se decrete debe agregar valor a las mercancías y a concatenarse con los recursos humanos de la región.
El plan de desarrollo de la zona debe priorizar la parte estratégica, no la inmobiliaria: muchas zonas económicas o zonas de libre comercio se enfocan en la administración del territorio que comprenden licitación o subasta de espacios, servicios públicos y seguridad; lo primero que debe contener es el plan maestro, que debe ir en razón de la viabilidad económica y la vocación de la zona, qué mercados va a atender y a qué empresas le interesa invitar.
Se debe proveer los estímulos fiscales suficientes, pues esto es una de las características principales de las zonas económicas especiales. Muchas zonas cuentan con territorio fiscal especial, sin impuestos a la importación ni a utilidades y valor agregado.











