Todos somos neuróticos, pues es un mecanismo de defensa de nuestro pensamiento el cual eventualmente se perturba y provoca algunas personalidades peculiares, muchas de ellas descritas en entornos sociales contemporáneos.
Es el caso, por ejemplo, de personas con fijación por la protección hacia animales. Actualmente, es común ver a diferentes personas que asumen el papel de protectores, que realizan algunas acciones radicales para la defensa de éstos (comúnmente de perros, gatos y toros).
Esta situación puede ser la consecuencia de un trastorno en la neurosis de estas personas, explicó Jorge Santiago, psicoanalista y encargado de la clínica psicológica de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach).
Algunas de las acciones extremas de estas personas podrían ser, la adopción desmedida de ejemplares caninos o felinos en sus hogares u otros sitios destinados, protestar con acciones no “normales” (como desnudos, bañarse en pintura, etc.) y en algunos extremos, considerar no salir de casa para no trastocar la integridad de la naturaleza.
“Al presentar dichos síntomas no necesariamente quiere decir que la persona esté trastornada, sin embargo, lo que sí es un indicador de trastorno es cuando esos síntomas afectan la vida cotidiana” de ellas, señaló el docente de la Unicach.
Si bien, desde el punto de vista psicoanalítico no existe una clasificación de trastorno para las personas que extreman el cuidado y protección de animales, sí existen personas con este comportamiento.
Entiéndase que la neurosis es la estrategia que desarrolla la persona para evitar lo inaceptable como frustraciones, decepciones, iras, etc., manteniendo los mecanismos de defensa elevados, para así no enfrentarse a realidades amenazantes.
“Es decir, la neurosis es el modo individual en el que cada sujeto se vinculó con sus figuras parentales y logró constituirse como sujeto, es como cada uno se relacionó con papá y con mamá lográndonos construir con una identidad”, agregó Jorge Santiago.
En el mundo de la medicina no existe la categoría “normalidad” en la salud de ningún ser humano, porque nadie está exento de padecer anomalías en el organismo. Lo mismo sucede con la psique. Nadie es ajeno a padecer concepciones propias de la realidad que para otros sería no normal.












