Aunque la Secretaría de Movilidad y Transporte decretó el uso obligatorio del cubrebocas para que los usuarios puedan subir a los colectivos, los conductores no tienen ninguna facultad para bajar a los pasajeros que no obedezcan las disposiciones gubernamentales, debido a que se podrían generar conflictos entre ambas partes. Lo que se requiere es que la misma autoridad intensifique los trabajos de vigilancia, remarcó Mario Bustamante Grajales, presidente de la Alianza del Autotransporte en el estado de Chiapas.
“Ya hicimos el llamado a todos los compañeros al interior del estado y aquí en la ciudad, para que ningún pasajero se suba sin usar cubrebocas, para acatar la instrucción de la autoridad por la salud del chofer y de los usuarios”; los checadores, mencionó, están informando a la población de las nuevas disposiciones.
Sin embargo, Bustamante Grajales aclaró que si una persona ingresa sin la protección adecuada, el conductor de la unidad no se pondrá a pelear con los pasajes, lo que menos necesita Chiapas son más conflictos sociales por una restricción que deben respetar todos.
El virus y la población
La situación que se vive en estos momentos en el estado es inédita, dijo, y la población tiene que aprender a moverse con el virus; por esa razón se vuelve fundamental que todos los sectores productivos contribuyan para aminorar los impactos.
“Tiene que ser más enfática la autoridad, mandando esos mensajes porque es la vida la que está en riesgo, no es juego. El chofer no puede obligar, no puede bajar al pasaje a la fuerza”, remarcó Bustamante Grajales.
Insistió que ningún conductor puede violentar a los pasajeros porque no son autoridad para ello; afortunadamente, detalló, hasta ahora no han tenido reportes de problemas entre usuarios y choferes, al contrario, en Tapachula han observado que la población está acatando las disposiciones.
Con respecto a que hasta nuevo aviso las combis sólo llevarán ocho pasajeros para cuidar la sana distancia, consideró que también es obligación de la Secretaría de Movilidad y Transporte vigilar que estas disposiciones se cumplan, aunque los mismos transportistas saben de las obligaciones que tienen.
Llevar un número mayor de usuarios a bordo de los colectivos, consideró, es producto de la desesperación (sin justificar la irresponsabilidad) que tienen los choferes en la parte económica pero, si violentan la ley, tendrán que ser sancionados y le deben recoger la licencia y hasta el tarjetón que dan las autoridades.
“Al final también los conductores son ciudadanos, están en la lucha diaria por la comida; a veces, les gana la pasión, el sentimiento, la necesidad y se olvidan de su seguridad en la salud”, complementó Bustamente Grajales.
Finalmente, explicó que, aunque la nueva normalidad inició desde el 1 de julio, lo más complicado en el sector ha sido mantener la fuente de empleo, debido a que no todas las unidades están trabajando al cien por ciento, y eso implica que muchas familias estén limitadas con el sustento familiar.












