Conferencia

"El Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile y la Escuela de Sociología de la Universidad Andrés Bello -en este caso son algo así como un aval- organizaron el días pasados una conferencia en la que el sociólogo inglés Wolfgang Rüdig expuso lo que ve como un fenómeno que viene presentándose derivado de una decepción colectiva frente al desempeño de los gobiernos en el mundo, el cual, para ejemplificar lo situó en un país de la Unión Europea.

El mundo enfrenta el peligro de una ""desintegración social y política"", sostuvo en esa ocasión el profesor de Sociología de la University of Strathclyde-Glasgow, al precisar que esto se produce en la medida que se adoptan decisiones que sólo son respaldadas desde el punto de vista económico, dejando al margen el factor social. A estas situaciones son muy perceptivas las generaciones jóvenes que tienen la impresión de injusticia y privación social.

Existe una cierta idea de que los gobiernos anteponen lo económico precisamente por la vinculación que esto tiene con el conjunto de la comunidad, pero que al actuar así dan la impresión de que dejan al margen el factor social. Es posible que lo anterior corresponda a la realidad y no sea como algunos sostienen con malicia, que únicamente lo que se protege es el estado actual de las cosas. Sin embargo, gobernar y administrar son responsabilidades tan graves que trascienden el tiempo y la memoria de las generaciones, como se ve incluso en este país, con grupos numerosos que cada vez más se manifiestan ante aquello que consideran debe eliminarse o evitarse.

El académico citado basaba su argumento precisamente en este factor, la protesta social, que en el caso mencionado por él, es el 65 por ciento de la población total de un país que dice hoy apoyar la movilización generalizada contra un esquema de gobierno y de administración que percibe deshumanizado.

Y no obstante que administrar es de tal importancia y gravedad, eventualmente pareciera observarse liviandad en las decisiones que afectan a millones de personas, por ello, a pesar de que el ejemplo del académico mencionado se halla del otro lado del mundo, se intenta traerlo hasta aquí para reflexionar sobre la responsabilidad que implica gobernar.

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