La Encuesta Nacional de Salud covid-19 (Ensanut) informó que el confinamiento generó el aumento en el consumo de alcohol. De acuerdo a la coordinadora de la Maestría en Nutrición y Alimentación Sustentable de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), Erika Judith López Zúñiga, esto acarrea problemas en la salud por un déficit en la absorción de nutrientes.
Con base a la encuesta, la prevalencia de consumo de alcohol en adultos fue de 54.3 %. El 11.6 % lo consume de forma excesiva con una frecuencia mensual (18.3 % hombres y 5.5 % mujeres).
El 5.3 % de los hombres y el 7.2 % de las mujeres dijeron que su consumo de bebidas alcohólicas durante el confinamiento incrementó en cantidad ingerida a comparación con la cantidad consumida antes del mismo.
La nutrióloga destacó que el encierro generó situaciones de inseguridad al ser algo inesperado, además de generar tristeza tras las pérdidas económicas y familiares, lo que modificó los hábitos en el consumo de alcohol en la búsqueda de un consuelo.
Declaró que “antes era muy común el consumo en las fiestas, y que ahora fue solos en casa, y aunado a la situación mental trajo consigo el aumento”.
La coordinadora subrayó que es importante decir que dentro de la dieta “nosotros permitimos un porcentaje de alcohol, pero cuando este se ve arriba del recomendado la situación nutricional cambia”.
López Zúñiga argumentó que el consumo de bebidas alcohólicas trae consigo la ingesta de calorías propias del alcohol, y aparte, “nosotros los mexicanos acostumbramos acompañarla con algunos otros alimentos, generalmente ricos en grasas saturadas, lo cual nos lleva a un sobrepeso”.
La forma en que actúa el metabolismo por el alcohol, dijo, hace que no se absorban bien otros nutrientes, como son el hierro, calcio y sobre todo la vitamina B, lo que “nos lleva a tener una desnutrición por deficiencia”.
La especialista sostuvo que “el etanol puede llevar a depósitos de grasa y esto nos lleva a una cetosis sistemática, lo que genera procesos inflamatorios”.











