El confinamiento domiciliario obligado por la pandemia causó un fuerte impacto en la salud mental de las personas. Aquellos que habían dejado de consumir o que estaban en proceso de rehabilitación para dejar sustancias psicoactivas recayeron, mencionó Mayra López Aguilar, subdirectora de Atención a la Salud Mental.
La contingencia sanitaria causó en millones de personas problemas de salud mental como ansiedad, depresión, deses-tabilización emocional, a las que nadie estaba acostumbrado y mucho menos sabían cómo manejar, ya que antes, en la mayoría de los casos, esto pasaba desapercibido entre el trabajo, la actividad física y la vida familiar.
Con todo el panorama que desató la pandemia muchos recurrieron al alcohol, sobre todo aquellos que ya traían un consumo o abuso de sustancias, por lo que terminaron siendo dependientes.
“Realmente hubo muchas recaídas por toda la situación emocional que se vivió. Las adicciones son un trastorno mental no es una decisión”, comentó.
Apuntó que antes de la pandemia el consumo de sustancias entre adolescentes iba en aumento, pero ante el confinamiento disminuyó, porque pasaban más tiempo en casa, vigilados, sin ir a la escuela.
Comenzó a incrementar entre personas de 29 a 40 años que están en edad productiva y jefes de familia, con responsabilidades económicas.
Actualmente en Chiapas la ingesta de alcohol se da principalmente entre hombres, aunque el porcentaje en mujeres está casi a la par. Situación que tiene que ver con la percepción de riesgo, ya que se da por cultura o costumbre, como para aliviar el calor, en una fiesta familiar, por celebraciones religiosas, o para acompañar una comida.
Esto provoca que la mayoría de las muertes sean por esta sustancia: accidentes automovilísticos, violencia, cáncer de estómago, sobredosis. “La droga que más mata gente en Chiapas es el alcohol, y los (pacientes) que más nos llegan a urgencias es por consumo de éste”, dio a conocer.











