Conflicto sigue generando nuevos desplazados

El Centro de Derechos Humanos “Fray Bartolomé de Las Casas” (Frayba) informó que al menos 90 personas originarias de las comunidades Nuevo Paraíso, San José El Carmen y de la cabecera municipal de Pantelhó, integrantes de la organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, se han desplazado debido a “la tensión política que se vive” en el lugar, por la posible toma de posesión del alcalde electo Raquel Trujillo Morales, quien debe de asumir el cargo a partir del primero de octubre. 

En un comunicado advirtió que “según información de autoridades comunitarias de Pantelhó y Chenalhó, en los próximos días el número de desplazados aumentaría debido al miedo de que se desate la violencia el próximo 1 de octubre”. 

Aseguró que “la violencia ha ido incrementando, después de las declaraciones realizadas por Trujillo, presidente municipal electo, de que tomará posesión de su cargo el próximo 1 de octubre. Sus declaraciones han impactado y generado temor a la población, provocando nuevos desplazamientos”. 

Manifestó que “el Estado mexicano tiene la obligación de prevenir el desplazamiento forzado interno, adoptando las medidas que sean necesarias, además tiene el deber de investigar, procesar y sancionar a los responsables, para que tales hechos no se repitan”. 

El organismo que preside el obispo emérito de Saltillo, Coahuila, Raúl Vera López, afirmó que “la ineficacia y simulación de las acciones del Estado mexicano sigue favoreciendo un ambiente de violencia y miedo contra las comunidades tzotsiles y tzeltales de Chenalhó y Pante-lhó, obligando a las personas a abandonar sus hogares”.

Además, abundó, “el desplazamiento forzado interno vulnera el derecho a la libre circulación y residencia, afecta el derecho a una vida digna, provocando una serie de efectos nocivos, como la pérdida de la tierra y de la vivienda, la marginación, tortura, agudización de la pobreza y deterioro de las condiciones de vida, incremento de pérdida del acceso a la propiedad, inseguridad alimentaria y desarticulación social”. 

Exigió al Gobierno de México la implementación de medidas cautelares y precautorias, “ante el anuncio de posibles hechos de violencia que vulneren la seguridad e integridad personal de la población en la región de los Altos de Chiapas”.