La obra de construcción de la presa hidroeléctrica Chicoasén II se encuentra suspendida por el momento, debido a distintas inconformidades de diferentes sectores de la población de la zona que desencadenaron en la toma total de uno de los accesos al lugar donde se realiza la obra.
Actualmente, pobladores y supuestos extrabajadores de la obra se han apostado sobre la carretera y con la ayuda de un lazo piden una cooperación voluntaria a los automovilistas que se detienen obligatoriamente.
Mismas que al ser interrogadas sobre la situación de la obra no quisieron aportar declaración alguna, solamente señalaron encontrarse “hartos”, sin especificar de qué o por qué.
La entrada donde antes ingresaban obreros, maquinaria y demás, ahora ha sido bloqueada por las mismas y por personas que se mantienen en un aspecto de plantón, donde no dejan ingresar nada ni a nadie.
De manera extraoficial algunos trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) han comentado que una parte de la suspensión se debió inicialmente a las protestas de los lugareños de la zona que pidieron ser contratados para laborar en la construcción.
Sin embargo, la constructora a cargo se negó en un primer momento a ceder a dicha petición; luego de entablar diálogos entre pobladores y constructora se dio lugar a la contratación. Pero al paso de los meses algunos obreros comenzaron a denunciar falta de seguridad laboral, además de no recibir los debidos derechos laborales.
Incluso, en febrero del presente año, un grupo de trabajadores adheridos al Sindicato Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (Suterm) se manifestó frente al Palacio de Gobierno para denunciar atropellos laborales.
Señalaron la falta de pago, ausencia de lugares de trabajo para quienes ya estaban en lista de espera, descuentos injustificados, oferta de trabajo solamente a personas foráneas, además de recibir amenazas para no manifestarse.
En esa ocasión señalaron a un tal Efrén Fuentes Ochoa, delegado sindical del Suterm para la obra Chicoasén II, de opacar a la defensa sindical de estos trabajadores, incluso añadieron no conocerlo en persona. “No sabemos si está vivo o muerto”, gritó uno de los inconformes en aquel entonces.
Por otro lado, el acarreo de materia prima como la arena y grava fue otro de los detonantes, ya que distintas agrupaciones de volqueteros pelearon entre sí para ser contratados por la “planta”.
Los transportistas de la inmediaciones exigían se contratados por la constructora para el acarreo, pero sus camiones era pequeños a comparación de los traídos de otros lados; nuevamente la inmobiliaria se negó por lo que comenzó a traer arena de otros lugares, como fue del río Santo Domingo.
Pero ante trayecto tan largo esta nueva forma no fue tan redituable, debido al desgaste del tiempo y dinero que conllevaba.
De hecho agrupaciones integrantes a la Confederación de Trabajadores de México (CTM) comenzaron a tener roces entre sí, al grado de quemar volteos y demás motorizados el año pasado, hasta denunciar supuestas amenazas de muerte.
Lo anterior sucedió debido a que algunos concesionarios de la Confederación supuestamente ingresaban volteos sin la debida concesión, cayendo en el pirataje, por lo que ocasionó rencillas.
Hoy en día, en algunas instalaciones de la presa hidroeléctrica Manuel Moreno Torres (Chicoasén), se pueden observar mantas de protesta contra la constructora Construcciones Omega, donde exigen cumplimiento y respeto a los derechos laborales.












