Ana Laura Mondragón * CP. El pasado 10 de diciembre se conmemoró el Día Internacional de los Derechos Humanos. En América Latina fue celebrado con homenajes, premios y anuncios de reformas legales; en Chiapas, el Consejo Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) se mantuvo ajeno.
Y es que en los últimos meses la constante ha sido la discriminación y hostigamiento a su personal y la desatención de las quejas que presenta la ciudadanía y diversos grupos por encomienda del actual titular, Florencio Madariaga Granados.
En el contexto local, la desaparición, secuestro, tortura, detención ilegal, violación sexual y desplazamiento interno, son algunas de las graves violaciones a los derechos humanos que han sufrido en Chiapas, principalmente a indígenas, así como integrantes de frentes de resistencia y defensores de diferentes centros, sobre todo en épocas de los ex gobernadores Pablo Salazar y Juan Sabines Guerrero.
A este panorama se suma el acoso laboral hacia trabajadores del Consejo Estatal de los Derechos Humanos de Chiapas (CEDH) que ha impuesto el actual presidente del Consejo Estatal, Florencio Madariaga Granados.
Actualmente existen tres demandas laborales y un juicio de amparo hacia dicho presidente, tras los cambios de zona para trabajadores que gestionó sin argumento Madariaga, lo que ocasionó que una de las empleadas enfermara ante dicho acoso laboral, así como once despidos a trabajadores del Consejo a solicitud del mismo presidente.
Por todo lo anterior, el pasado lunes en Chiapas no se tuvo nada qué celebrar en la entidad, ya que lamentablemente, los consejeros Pedro Raúl López, José Rafael Navas y Diego Cárdenas han coincido en que este organismo está faltando a todos sus objetivos desde el nombramiento de Madariaga, y piden por el bien de todos los chiapanecos se revise, pues traspasó los requisitos de ley, lo que ya es público y ha causado desconfianza de la ciudadanía. El CEDH hoy selecciona los temas a abordar, lanzándose sólo orientaciones y oficios por órdenes del presidente del Consejo, y se suspendieron trabajos esenciales como las visitas a las cárceles de Chiapas.











