Conmemoran el aniversario del levantamiento

El subcomandante insurgente Moisés, dio unas palabras el 31 de diciembre, a unas horas de iniciar el 2026. Cortesía
El subcomandante insurgente Moisés, dio unas palabras el 31 de diciembre, a unas horas de iniciar el 2026. Cortesía

Durante las primeras horas del 1º de enero de 1994, los ciudadanos de San Cristóbal observaron a un contingente de 900 hombres entrar a la ciudad y saquear las tiendas en dirección al palacio municipal. A 32 años del evento, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) reflexiona sobre sus logros y fracasos.

En Oventik, uno de los cinco Caracoles del EZLN, el subcomandante insurgente Moisés, dio unas palabras el 31 de diciembre, a unas horas de iniciar el 2026. Señaló que el levantamiento de 1994 se hizo con “digna rabia”.

Diálogo

En sesiones pasadas, el subcomandante recalcó la importancia del diálogo entre las generaciones mayores y jóvenes, pues son estos últimos los que deben juzgar si en realidad se han concretado los cambios que sus mayores prometieron.

Se recalcó también que su lucha es pacífica y proviene de los sectores marginados de la sociedad. A lo largo de estos 32 años, indicó, han sido hostigados por temor a que su organización sea ejemplo para otras comunidades.

Auge turístico

Kiki Suárez, promotora cultural en San Cristóbal, recuerda que el hotel que abrió en 1991 con una amiga, nunca había tenido tanta asistencia como después de ese 1° de enero de 1994.

En un principio, relata que ella, su esposo y su amiga, se refugiaron en Tuxtla Gutiérrez ante la incertidumbre del movimiento zapatista. Ahí observaron cómo periodistas de medios internacionales llegaban “en masa”, además de la Cruz Roja Internacional.

Después del zapatismo, Kiki Suárez observó una autoestima distinta en muchos indígenas. “Como consecuencia del levantamiento, cientos de organizaciones no gubernamentales, llegaron a Chiapas”.

Evento

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) conmemoró su 32 aniversario en el Caracol de Oventic, denunciando tres décadas de lo que califican como “malos gobiernos” y presentando un nuevo horizonte organizativo basado en la “propiedad común”.

Durante el evento, bases de apoyo del movimiento recordaron los orígenes del levantamiento armado de 1994, destacando la lucha contra la marginación y el olvido. Un orador señaló: “Nos cerraron las puertas, las ventanas y las rendijas (…) no nos quedó de otra que tomar las armas para que hubiera democracia, libertad y justicia para todos”.

El subcomandante Moisés, encargado del mensaje principal, afirmó que la democracia, justicia y libertad prometidas aún no se logran en México, persistiendo la miseria, injusticia, desigualdad, represión, humillación y saqueo. Criticó duramente al sistema político y a la llamada Cuarta Transformación, argumentando que las reformas actuales benefician a banqueros y empresarios transnacionales, a quienes describió como los “dueños de los capataces” en el poder.