Las emociones, entre ellas el miedo, son adaptaciones que los primeros homínidos desarrollaron al momento de interactuar con otras especies, así lo indicó Nathalia Castillo Huitrón, posdoctorante del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), quien agregó que el conocimiento y el pasar tiempo en la naturaleza ayuda a crear empatía con los animales.
Durante su participación en el simposio “Interacciones humano-fauna en el Antropoceno”, Castillo Huitrón explicó que el miedo hacia algunos animales surgió para poder identificar posibles amenazas.
“El miedo surge en el cerebro con un estímulo visual y pasa la información a una región que se llama amígdala, que es la responsable de liberar ciertos neurotransmisores para que los músculos se preparen”, agregó.
Mental
Sin embargo, la también bióloga advirtió que el miedo también provoca “nudos mentales”, “porque que quizá en muchas ocasiones esos animales no están para asustarnos o dañarnos, pero son nuestros temores”, agregó.
Al respecto, recordó cómo los seres humanos no están adaptados para la vida nocturna, dada la poca visión con la que se cuenta. “Entonces en las noches nosotros buscamos espacios seguros para dormir, y de ahí que nos aterre todo aquello vinculado a la noche, al crepúsculo”.
Señaló que es posible superar el miedo para llegar a la empatía a través del conocimiento sobre los seres vivos, promoviendo la biofilia. Subrayó que pasar tiempo en la naturaleza tiene beneficios demostrados científicamente en relación con lo físico, lo mental y lo social.












